Nigromante

Mientras nos impactan los escándalos de corrupción de ex y gobernadores bajo proceso o señalados por la sociedad y la jerarquía eclesiástica, y se vislumbran intentos de linchamiento a medida que crecen las pruebas en su contra, el gobierno del estado inició el Programa Honestidad Tlaxcala, con el propósito de fomentar la cultura de la transparencia y rendición de cuentas.

Fue la mejor oportunidad para que la titular de la Contraloría del Ejecutivo del estado, María Marisela Escobar Sánchez, expresara el firme deseo de que se haga realidad una utopía en el gobierno de Marco Antonio Mena Rodríguez: que se institucionalice la transparencia. Habrá que recordar el inédito hecho como un compromiso gubernamental en tiempos de precampaña subliminal hacia 2018. Justo cuando priistas de distintos grupos políticos se disponen a defender lo que queda del partido en medio del desprestigio nacional.

Tres líneas de acción fueron apuntadas: capacitación constante a los funcionarios públicos conforme a los lineamientos del Sistema Nacional Anticorrupción, que se refieren a transparencia, legalidad e imparcialidad en sus funciones;  la fiscalización y control de los recursos públicos de metas y objetivos en el ejercicio de los fondos públicos. Y, en tercer lugar:  la puesta en marcha del Programa Pequeños Vigilantes, para sensibilizar a alumnos del nivel básico en el tema de valores para formar mejores ciudadanos mediante actividades lúdicas en planteles de enseñanza pública.


El singular hecho de involucrar a los servidores públicos y a la población escolar menuda refleja la evidencia de que todavía no hay compromiso con los tlaxcaltecas para implantar la honestidad como método de gobierno, que es uno de los valores fundamentales que orienta a todos los aspirantes a gobernar. Este programa luce a simple vista como una expresión de buenos deseos.

Como una inefable coincidencia, el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Sergio Cruz Castañón, hizo un señalamiento en sentido contrario al gobierno de Mena, porque no les ha compartido a los constructores su programa de inversiones en proyectos ni se sabe todavía qué empresas han ganado los concursos y su costo, si es que se pretende transparencia, como ofreció el gobernante en su campaña para ganar el voto.

Los constructores saben que hay un presupuesto de 800 millones de pesos para los proyectos anunciados, pero Cruz Castañón no ve claro, ni sabe cuáles son esos proyectos, ni dónde se ejecutarán, ni quiénes han ganado las licitaciones de una planta de tratamiento y de imagen urbana. Se ignora quiénes son los que están ganando, con qué montos y cuáles son los plazos, refirió en entrevista con La Jornada de Oriente.

Cruz Castañón puso en evidencia que no hay voluntad política del Ejecutivo estatal para informar a la ciudadanía qué proyectos se han programado y dónde se van a generar.

Entonces, si hay un propósito de cumplir con la transparencia que reclama la sociedad en Tlaxcala, primero se debe expresar voluntad política de llevarlo a cabo. Mena quiere recuperar la credibilidad perdida en los gobernantes emanados del PRI, que por estas fechas mantienen en menos de 20 por ciento el nivel de popularidad del presidente Peña Nieto, quien apenas rebasa al odiado Donald Trump, quien mantiene su propósito de salir del Tratado de Libre Comercio con el inminente riesgo de llevar a la quiebra económica y financiera a Estados Unidos con esta decisión.

El gobernador Mena tiene que tejer fino para mantener ese propósito de transparencia y atender a la realidad del Estado: el desempleo aumentó 0.1 por ciento en julio de 2017 en Tlaxcala, donde hay una tasa de desocupación de 3.7 por ciento de la población económicamente activa (PEA), el nivel más alto en este año, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Es decir, tiene que mantener con firmeza el control de la economía, el desarrollo del campo y la industria, que son los generadores de riqueza –que sigue en los mismos términos de injusta distribución– mediante la generación de empleo, y está obligado a generar las mejores condiciones a la población económicamente activa, pues la tasa de desempleo en Tlaxcala tuvo una tendencia a la alza en el primer trimestre de 2017 en que se situó en 3.4 por ciento; en abril subió a 3.5 por ciento, en mayo bajó a 3.4, en junio subió a 3.6 y en julio aumentó a 3.7 por ciento.

Si en verdad pretende transparencia, el gobernador Mena deberá expresar bien claro su voluntad política para dar resultados también en los rubros de salud, educación y seguridad pública.

jvilchis1@yahoo.com