Nigromante

El mismo día en que Fredy Morales Salas, periodista radiofónico de la Sierra Norte de Puebla, también activista e inspector de una comunidad de la zona, fue atacado con arma blanca, en Culiacán, Sinaloa, se formó un coro con activistas y luchadores sociales, periodistas y políticos para reclamar al gobierno –federal y estatal– que a tres meses del asesinato de Javier Valdez Cárdenas no hay avances en la investigación.

El escritor, fundador del semanario RíoDoce y corresponsal de La Jornada, fue abatido de 12 balazos en la colonia Almada de esa ciudad y a la fecha ni la Procuraduría General de la República (PGR) ni la Fiscalía estatal han dado resultado alguno, por lo que hay sospechas de que “impunidad es complicidad”, o por lo menos eso creemos los malpensados.

En la crónica de mi colega Javier Cabrera describió (El Universal) que los manifestantes formaron una cruz con sus cuerpos y luego colocaron en el piso enormes mantas con el texto “Justicia para Javier Valdez” y exigieron a una sola voz que se resuelva el caso del periodista que fue asesinado arteramente el 15 de mayo, al grito de “¡Javier Valdez no ha muerto!”


Al mismo tiempo corrió la versión que el fin de semana una reportera –cuya identidad se mantuvo bajo reserva– de la cadena periodística Noroeste, fue objeto de amenazas de muerte y agresiones en mensajes anónimos que fueron entregados en su domicilio.

El director del periódico Noroeste, Adrián López Ortiz, dijo que estos ataques forman parte de una serie de agresiones y amenazas de las que han sido objeto varios integrantes de esa casa editorial, por lo que fue denunciado el hecho ante las autoridades ministeriales.

Uno de los manifestantes, Jan–Albert Hootsen, integrante del Comité de Protección a Periodistas en América Latina, dijo que de 100 casos de comunicadores asesinados en México de los que tiene conocimiento, la mayoría quedó impune, por lo que nadie debe quedarse callado ante la impunidad.

Mientras no se castigue a los agresores de los periodistas, dijo, se continuarán cometiendo estas arbitrariedades, puesto que cuentan con impunidad por parte de las autoridades, que más bien suelen ser cómplices, o por lo menos se infiere.

Ismael Bohórques Perea, director de RíoDoce, quien abiertamente ha sugerido la complicidad de las autoridades con los delincuentes agresores de los comunicadores, luego del crimen contra Javier Valdez, exhortó a los periodistas a asumir sus propios medios de protección frente a las agresiones que éstos han recibido en Sinaloa.

A este propósito refirió que ni la Fiscalía Especial para la Atención de los Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (Feadle) ni el organismo estatal no han avanzado un ápice en las investigaciones que realizan. Dos elefantes blancos salidos de la imaginación de legisladores priistas, panistas, perredistas y demás fauna que no han servido para el caso.

La pelota cayó en la cancha de la embajada de Estados Unidos, donde la ministra consejera para diplomacia pública, Susan Elbow, advirtió que el gobierno de su país ha manifestado su preocupación por los homicidios y la violencia contra los periodistas en México por el riesgo que implica para la democracia. Dijo que se ha dado puntual seguimiento a los casos de Valdez y Miroslava Breach, ambos corresponsales de La Jornada.

Aunque la imagen del presidente Donald Trump es contraria a lo que podría ser la del respeto por la libre expresión por los ataques que él ha encabezado contra periodistas en ese país, en Los Pinos sí representa un verdadero problema que se esté proyectando la violencia y la delincuencia hacia el exterior. También cuentan las apariencias (o la buena imagen del país), aunque usted no lo crea.

Por su parte, se ha informado que el periodista poblano Fredy Morales Salas, que fue atacado la madrugada del pasado martes en el municipio de Venustiano Carranza, se encuentra fuera de peligro. La Fiscalía General de Puebla informó que él se abstuvo de presentar denuncia formal por la agresión, pero su hijo sí lo hizo, por lo que se abrió una investigación y se activó el protocolo para el periodista en este caso. ¿Será posible que ahora sí? Ajá.

jvilchis1@yahoo.com