Natalia Teniza Portillo

Alcanzar la igualdad de género hace imprescindible honrar la memoria de todas aquellas que nos han enseñado que sólo se conquistan los derechos cuando se ha tenido el coraje de cumplir con los deberes. No, el camino no ha sido ni será sencillo para que cada mujer que viva en esta tierra de pan de maíz se desarrolle plenamente en su vida social, económica, política y personal; pero aquí estamos enfrentando los desafíos y luchando por erradicar la violencia generada contra nosotras; aportando y asumiendo nuestro protagonismo frente a quienes nos quisieran calladas, sometidas y resignadas.

Y en este mayo, las mujeres en Tlaxcala tenemos algo importante que conmemorar. Por fin, en Tlaxcala, que ha sido cuna y cobijo de extraordinarias mujeres que dan testimonio vivo de las palabras del himno local: “hoy las armas que esgrimen nuestra lucha / son las armas de paz y de amistad / del esfuerzo fecundo que florece /en el logro de pan con dignidad…”, se realizará un hecho de justicia mínima ante el caudal de aportes femeninos que a lo largo de la historia hemos entregado a este estado, el 7 de mayo será inscrito el nombre de la primera mujer en el Muro de Honor del Congreso del estado, será colocado el nombre de doña Natalia Teniza Portillo.

Sí, tuvieron que pasar años para dar cumplimiento al Decreto 186, pero por fin el talento, la voluntad y el trabajo de Natalia Teniza Portillo ocuparán un lugar de honor en ese muro, donde también se ha pretendido invisibilizarnos. Ella, la mujer revolucionaria que encabezó la lucha agraria en el estado, la partera que cuidaba de la salud de las mujeres en esta etapa de alta vulnerabilidad, la que cuidaba del bien nacer de sus hijas e hijos, la líder natural que despertaba confianza para negociar y conquistar espacios para la educación y para dotar de pedazos de tierra a las personas más pobres, la que hacía temblar a más de un político, la que generaba el respeto de propios y extraños, la mujer sencilla que hizo historia en un tiempo y una causa en la participación de las mujeres en los espacios de decisión nos eran más limitados. Ella, “la tía”, “la abuela”, en este mayo será reconocida y con ello las mujeres, todas, haremos historia porque al celebrar y reconocer la vida de esta extraordinaria mujer, tenemos la gran oportunidad de reinvidicar nuestros derechos.