MOLE DE GUAJOLOTE. LA REBATINGA POR EL PRESUPUESTO DE EGRESOS

Mole

Mole de guajolote. En Tlaxcala se acostumbra hacer mole y recibir a todos los invitados. La intención es que en reciprocidad, cuando se requiera ayuda, puedan acudir con los que compartieron la mesa.

Eso parece suceder con la Comisión de Finanzas y Fiscalización. Han invitado al mole a presidentes municipales, magistrados del Tribunal Superior de Justicia y directores de organismos autónomos.

Solo que han olvidado que el jefe de la casa y por tanto quien tiene el compromiso de comprar los ingredientes para el mole, así como el guajolote o las gallinas, no está en el Poder Legislativo, sino en el Ejecutivo.


Pero eso no parece importarles. Lo primero que han hecho es curiosear entre los convidados qué parte del guajolote les tocó el año pasado. Y si alcanzó el chiquigüite que les dieron al volver a casa.

La mayor parte de los presentes se queja amargamente de que no les dan las piezas que les gustan. Afirman que la comida y bebida se agotó rápidamente. Se quedaron con hambre.

Por ello ahora que han sido invitados y les han preguntado qué piezas del guajolote quieren. Todos han pedido pechuga, piernas, muslos. Porque asumen que quien no ha hecho acto de presencia se quedará con los huesos y las vísceras.

El señor de la casa les ha mandado a decir que el número de invitados será el mismo, pero que la olla de mole no crecerá ni tampoco los guajolotes que estarán dispuestos para la mesa. Así que deben aprender a administrarse.

Aun sin haber degustado, a muchos de los asistentes a la pre fiesta de la Comisión de Finanzas y Fiscalización se les ha aflojado el estómago. Quién sabe si de hambre o porque les cayó mal la noticia. Lo cierto es que no habrá más mole de guajolote.