Migrantes y la doble moral

El 18 de diciembre se conmemora el Día Internacional del Migrante. En el mundo el fenómeno de la migración se agudiza, no solo por cuestiones políticas, económicas, de violencia o de guerra, sino por efectos del cambio climático. Las cifras son escandalosas. Miles de personas han emigrado de su país de origen, en condiciones infrahumanas y de riesgo, hacia otras naciones en demanda de refugio.

Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, en ese país hay una población migrante de origen mexicano superior a 30 millones, radicada en distintos puntos de ese territorio de Norteamérica que es el destino principal de paisanos, al que la mayoría arriba en una situación ilegal, pero con el objetivo de trabajar en cualquier ámbito y reunir dinero suficiente para mejorar la calidad de vida de sus familias.

Se estima que cerca de 10 por ciento del total de habitantes tlaxcaltecas ha cruzado la frontera norte del país en busca del famoso sueño americano, el mismo que ahora enfrenta la amenaza del presidente estadunidense, a su política migratoria discriminatoria y enérgica. Pese a ello, el migrante insiste en su pretensión de burlar todos los obstáculos.


El sueño americano de migrantes mexicanos

En su opinión es preferible arriesgar en lugar de quedarse en el intento y es comprensible. Por una hora de trabajo en Estados Unidos se obtienen alrededor de 129 pesos, equivalentes a unos 7 dólares. Si se aprovecha bien el tiempo, la estancia se torna productiva. Para qué permanecer en México donde el salario mínimo registró un miserable incremento de 8 pesos, donde una hora laboral se traduce en casi un dólar y donde los jóvenes llegan a la vejez sin cristalizar aspiraciones, porque ni laborando días completos les alcanzaría.

Personas centroamericanas persiguen el mismo propósito, aunque la mayoría de ellas son obligadas a salir de su territorio por circunstancias de violencia y pobreza extrema, sobre todo en El Salvador y Honduras. Se aventuran a realizar un recorrido igual de peligroso o peor a su paso por la República mexicana, la que solo en el discurso y en la letra asume un compromiso de respeto a los derechos humanos. Al igual que el país vecino del norte, aquí se vulnera la dignidad e integridad física de extranjeros en situación irregular y Tlaxcala no está exenta; entre 2007 y 2014 se cometieron más de 2 mil secuestros contra migrantes en esta entidad (Flacso México). Lo tan criticado a Estados Unidos se réplica cínicamente. Es la doble moral de este pueblo y su gobierno.