Mario Cruz sueña con jugar fútbol en España

La ilusión de jugar fútbol en el mejor club del mundo, como asegura es el equipo Barcelona de la liga española, Mario Horacio Cruz Vega ha dejado el cobijo de su núcleo familiar para tratar de cumplir ese sueño, pues desde hace dos semanas llegó a Tlaxcala para entrenar en una escuela profesional.

A sus escasos 10 años de edad, el niño ya hace sus primeros esfuerzos y sacrificios, decidió dejar, momentáneamente, el cobijo de su madre y de su padre, así como los cuidados de sus dos hermanas, porque quiere probar suerte en ese apasionante deporte que mueve masas.

Estudiante de primaria, el próximo lunes ingresará al quinto grado Mario o “Neymar” –como le gusta que le digan porque es uno de sus referentes el jugador brasileño de ese nombre– es delgado y espigado y a decir de sus maestros en la escuela de los Tuzos del Pachuca en Tlaxcala, tiene amplias cualidades para crecer y destacar en el balompié profesional.


Este seleccionado que representa a su natal ciudad de Teziutlán, allá en el vecino estado de Puebla, llegó a la entidad con una pequeña maleta, pero cargada de miles de ilusiones, las cuales comparte con La Jornada de Oriente.

Su gusto por el fútbol lo tiene de su padre, como es común en México, pues heredó la afición por las Chivas de Guadalajara.

“Desde que recuerdo me ha gustado el fútbol, acompaño a mi papá a jugar los fines de semana, él juega de portero y delantero, y también, cuando puede, él me acompaña a mis entrenamientos y partidos. Me enseñó mucho de lo que sé”, presume tímidamente el moreno jugador.

Recuerda que su padre Horacio Cruz y su madre María Elena Vega han hecho sacrificios para alentar y promover en él el gusto por este deporte, así como para los estudios, porque “cuando llego de la escuela, ya está listo todo para que coma y me vaya a entrenar al estadio, ya después regreso a hacer la tarea”.

Sin embargo, por el nivel futbolístico y sus habilidades mostradas en su incipiente incursión, Mario ha llamado la atención de sus mentores, quienes por diversas recomendaciones le pidieron emigrar de su tierra para buscar mejores posibilidades de desarrollo.

“No sabía de esta escuela, pero ahora que llegué, me doy cuenta que todo es diferente, aquí hacemos más ejercicio, técnicas de pateo, moverse en el campo con balón y sin pelota, es algo nuevo, que me ha costado trabajo, la verdad, pero creo que han dado resultado porque la entrenadora creo que está contenta con los resultados”, refiere con una voz tenue, que denota su timidez.

Pero ese carácter retraído es acallado cuando se enfunda en el uniforme color naranja que usan los Tuzos del Pachuca. Así, con el balón, habla “hasta por los codos”, porque corre por la banda derecha, pues juega por ese extremo.

Aunque de momento se cambia y juega por la otra banda, y a veces por el centro del campo, hasta donde llega para recibir y “repartir” balón.

El miércoles pasado brindó una de sus mejores actuaciones en su novel trayectoria en Tlaxcala, cuando su equipo se impuso cuatro a uno a sus rivales. El pequeño Mario o “Neymar” anotó tres goles.

El sacrificio, dice, ha valido la pena, pues en su incursión por tierras tlaxcaltecas ha tenido que llegar acompañado, en primera instancia por su abuelita doña Lucía Pérez y por su tía Iraís, y ahora esa custodia está en su abuelito Juan.

Pero los resultados ya están a la vista, pues a sus mentores les han sugerido que el pequeño Mario vaya a probar suerte a la sede del equipo profesional de primera división Pachuca, pues su precocidad ha llamado la atención.

“Extraño a mis papás (es la primera vez que está viviendo alejado de ellos), a mis hermanas, a mis amigos, pero vale la pena, porque es mejor el entrenamiento que tengo aquí. Hay jugadas, movimientos y ejercicios que nunca hacía, ahora creo que soy mejor niño y jugador”, refiere.

–¿Hasta dónde pretendes llegar?–, se le inquiere.

–Primero quiero jugar de manera profesional, tal vez en un equipo chico del fútbol mexicano, pero después llegar a Europa, quizá también a otro club así, de esos de media posición (media tabla o de los menos importantes), pero solo para darme a conocer y de ahí llegar a jugar y triunfar con el Barcelona como Neymar o Lionel Messi y estoy seguro que lo voy a conseguir”, afirma el espigado Mario, quien también tiene cierto que sólo con dedicación y sacrificios lo podrá lograr.