¿Maldición o malquerencia?

Leonardo Dicaprio volvió una vez más a casa sin un Oscar en la mano. Es la cuarta vez que la Academia lo nomina, y la cuarta en que se queda sentado en su lugar, viendo cómo otro pasa a recoger la estatuilla dorada.

¿Mala suerte? ¿Maldición por ser guapo? ¿O pura malquerencia de Hollywood, al que ha criticado tan fuerte en otras ocasiones?

Cuando Titanic arrasó con los premios, el único ignorado fue precisamente Dicaprio, al parecer porque su personaje pecaba de unidimensionalidad, aunque en esa película nadie brilló por su actuación. La apuesta era puramente técnica.


Pero tampoco le han valido papeles más fuertes, como Ámsterdam Vallon, de Pandillas de Nueva York, o el alucinante Howard Hughes, de El aviador, que sí le valió un Globo de Oro, pero no el Oscar.

Ahora, en el papel de Jordan Belfort, el lobo de Wall Street, parecía encaminarse hacia su primer premio importante. Pero Hollywood volvió a decir no.

Y eso que el personaje es fuerte a más no poder: un auténtico hijo de perra que se construye a sí mismo, si hemos de creer al ex corredor de bolsa que alcanzó alturas de delirio, para acabar en la cárcel y ofrecer charlas sobre cómo hacerse rico, pero sin burlarse del fisco. (El libro es muy bueno, si quieren una lección exprés de cinismo, lujuria y drogas al por mayor)

La película, que dura poco más de tres horas, es un repaso a todos los excesos cometidos a finales de los ochenta y principios de los noventa por los hijos de Wall Street, los mismos que ahora tienen hecho talco al mundo.

Belfort cayó, pero decenas de otros como él siguen snifando, arponeándose y follando sin mayor cargo de conciencia, gastando cantidades insultantes de dinero, que consiguen sin arrugar sus carísimos trajes italianos.

Por un minuto pensé que Hollywood daría muestras de un poco de conciencia; que haría una tenue denuncia galardonando a un actor que dio vida a un tipo que ha sumergido al mundo en una profunda crisis, tanto económica como de valores.

Acepto que aún no he visto Dallas Buyers Club (lo más seguro es que ni siquiera la traigan a Tlx, porque aquí, si no es la Sala Miguel N. Lira, estamos condenados a ver puro cinema trash, con honrosísimas excepciones), aunque al parecer el papel que hace Matthew McConaughey es memorable.

Pero por una vez, la Academia pudo hacer un acto de justicia. Dicaptrio tendrá que esperar a ser viejo, para que se le quite lo guapo y aspire al respeto de sus colegas.