Los normalistas no son guerrilleros: Miguel

“No es verdad” que los normalistas de Ayotzinapa son guerrilleros o bandoleros, declara Miguel Barrientos Juárez. El joven es uno de los sobrevivientes de los sucesos del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.

Soy estudiante de la “gloriosa” Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, anuncia.

Es recibido con aplausos en un foro organizado por organizaciones sociales.


El auditorio tlaxcalteca lo abraza.

Miguel repasa brevemente los hechos registrados el 26 de septiembre de 2014. Aquellos, que logró sortear.

“Acerca –precisa– del suceso que se nos presentó por la exigencia de atención a algunas carencias que tenemos en nuestra escuela”.

“El día 26 y la madrugada del 27 de septiembre nos encontramos en la ciudad de Iguala (Guerrero), simplemente para recabar algunos autobuses para las prácticas que ya teníamos planeadas en puerta”, expone.

“Desgraciadamente nos encontramos con un evento del presidente (municipal) de Iguala, de la lady, de la ‘primera dama, como así le llaman allá en Guerrero (a la esposa del gobernante), en el cual tal vez (los gobernantes) se sintieron presionados”.

Su expresión es de indignación. “Creyeron –anota– que íbamos a entrar los vándalos, como ya nos llaman a los estudiantes de Ayotzinapa, guerrilleros, grafiteros, o como nos llamen, a interrumpir el evento, lo cual era erróneo”.

“Eso es a grandes rasgos –indica–, pues la mayoría ya conoce el caso de mis compañeros y de algunas personas que cruzaban en ese momento, cuando se suscitó esta represión, esta balacera; la supuesta protección que el gobierno daba a los ciudadanos de Iguala”.

El joven ofrece su palabra y remarca que los señalamientos de responsabilidad hacia los normalistas “no son verdad”.

“Si por buscar a nuestros 43 compañeros dejamos de ser estudiantes, dejamos de ser normalistas, y quieren que seamos guerrilleros, que seamos vándalos, los vamos a seguir rastreando”, advierte.

Asume este compromiso frente a los padres de César Manuel González Hernández, el normalista de origen tlaxcalteca desaparecido.

“Como ya se los hemos demostrado –subraya–, aquí están don Mario y doña Hilda. Lo vamos a hacer”.

“¿Saben por qué a nuestra escuela, por qué a nuestros 43 compañeros los tomaron prisioneros,  los desaparecieron?”, pregunta.

Manifiesta: “Fue por la simple y sencilla razón de exigir”.

“En nuestra Normal tenemos muchas carencias, como son la comida y uniformes, entre algunas otras”, expone.

A Miguel le sorprende el comentario de un investigador que describe las condiciones de prosperidad en algunas universidades del país, como la Benemérita Autónoma de Puebla (BUAP).

“Lo cual –lamenta– no tenemos en nuestra Normal”.

“Si acaso –prosigue– tenemos dos comidas, a base de frijol con huevo, con arroz; por ello es que este gobierno quiere desaparecer esta escuela, a nuestros estudiantes, que son nuestros compañeros, nuestros hermanos, porque así los vemos”

“Es por ello que nos atacan”, acentúa.

Dice que las agresiones son” de años atrás, de décadas… nos quieren amedrentar, inculcar miedo, el temor”.

Denuncia que “los policías ya no llegan mediante el diálogo… llegan a reprimir, a golpear”.

“No hacen distinción entre sexos, niños, niñas, personas adultas. Aquí está, a tal grado que ya no tenemos miedo, temor ante nada ni nadie”, cuenta.

“¡Vamos a seguir buscándolos hasta que los encontremos!”, ratifica.

Quiere decir más cosas, pero el tiempo que le queda para hablar ya es poco.

E insiste: “buscaremos a nuestros 43 compañeros”.

Agradece al público el haberlo escuchado. Le gustaría que en los pueblos de Guerrero se realizaran foros de participación ciudadana.

Miguel refrenda suvoluntad: “No nos cansaremos, no tenemos miedo, hasta hallarlos”.