Los livianos esfuerzos para combatir la trata de personas en Tlaxcala

El pasado jueves 23 de agosto, el Poder Legislativo decretó prohibir las expediciones de permisos o licencias para los centros nocturnos y todos aquellos lugares donde se presentan espectáculos con personas desnudas o semidesnudas, casinos, centros de apuestas, salas de sorteos y casas de juego.

Al respecto, un reportero me preguntó si aplaudía esta determinación, si era suficiente para combatir esta problemática; no, no se aplaude a quienes de manera constante han sido omisos para asumir su responsabilidad en generar las condiciones de seguridad y protección a la ciudadanía, así como de hacer frente a una de las formas más crueles de violencia contra las mujeres considerada como tortura sexual, que su omisión ha tenido como consecuencia seguir manteniendo abiertas las posibilidades a las redes de tratantes para seguir operando impunemente.

A pesar de ser un decreto que atiende una de las diversas formas en las que se ha explotado el cuerpo de las mujeres y que tiene alta demanda de hombres de todos los niveles económicos, que han aprendido a vivir su sexualidad a partir de la cosificación del cuerpo femenino, que no han reparado en concientizarse respecto del impacto que el seguir pagando por estos espacios tiene en la vida de las mujeres, así como seguir reproduciendo las lógicas patriarcales y capitalistas que perpetúa las conductas machistas y violentas en nuestro estado; no se puede considerar como suficiente, pues a pesar de limitar la instalación de nuevos centros, la existencia de los cientos de establecimiento que ya existen no tienen regulación sobre su operación, los operativos que se hacen terminan reportando más violaciones al reglamento de salubridad que al rescate de mujeres en prostitución forzada o, en su caso, después del proceso de entrevistas los dejan en libertad, manteniendo en operación estos centros.


Empresarios y alcaldes criticaron que esta decisión sólo propiciará el practicar la prostitución de forma clandestina, cuando siempre ha sido así, toda vez que no existe regulación alguna al respecto, además de no contar con mecanismos efectivos para identificar a las mujeres que se encuentran en situación de prostitución y que son víctimas de explotación sexual; dentro de las opiniones de algunos alcaldes de la región sur del estado mencionaron que el establecimiento de una zona de tolerancia daría mejor resultado que la determinación en cuestión, lo que permite dar cuenta de la postura que tienen sobre la prostitución, que no deja der ser menos grave, que además es el reflejo de la violencia estructural, sistemática y misógina, la prostitución es el resultado de las condiciones de desigualdad que vivimos las tlaxcaltecas.

Es lamentable también que los alcaldes continúen criminalizando a las mujeres que están en situación de prostitución, que estén “exhibiéndose” y no que visibilicen la falta de oportunidades con las que se encuentran por razón de género, pues indudablemente seguimos viviendo en un contexto altamente machista en todos los ámbitos, además de que se invisibiliza a los proxenetas.

Sin embargo, como ya lo mencionaba, los establecimientos no son la única variante donde se puede explotar a las mujeres con fines sexuales, ni tampoco son los lugares a donde se trasladan a las mujeres que enganchan, ya que muchas de las niñas, adolescentes y jóvenes mujeres son llevadas a otro país, lo que hace más complicado dar con su paradero para ser rescatadas; aún existen otros pendientes que representan una fuerte gravedad y que no han sido atendidos, tal es el caso del proceso de investigación, pues siendo un estado donde el delito de trata es identificado a nivel internacional debido a las formas de enganche y de organización de las redes de explotación, el índice de averiguaciones previas iniciadas y de sanciones son mínimas, con apenas el 18 por ciento de las denuncias hechas en el estado, según el Diagnóstico Nacional sobre la situación de la Trata de Personas en México, elaborado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC) en 2014. Para el primer trimestre de este año se reportó el rescate de 13 mujeres tlaxcaltecas, lo que coloca al estado en primer lugar nacional por este delito de acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en su actualización del reporte de información delictiva y de emergencias con perspectiva de género.

Otra forma de enganchar y que no se le ha dado la importancia debido nuevamente a la omisión del Estado, es el atender las desapariciones y su relación con el delito de la trata con fines de explotación sexual a las afueras de las escuelas o en camino a las instituciones educativas o a sus trabajos, ya que debido a los prejuicios en torno al desconocimiento del paradero de estas niñas y adolescentes se da carpetazo a los procedimientos iniciados dejando a su suerte a muchas de ellas y con la imposibilidad de apoyar a las familias. Convirtiendo esta práctica en una constante en el estado y no pasa nada.

Finalmente, el comunicado de la Fiscalía General del estado de Puebla de este miércoles 29 de agosto sobre la captura de un elemento de la policía de investigación del estado de Tlaxcala que presuntamente se dedicaba a la trata de personas con fines de explotación sexual, da cuenta de la dimensión del problema y del poder de las redes de explotadores que pasan desapercibidos. Así como en este y otros delitos, son autoridades de otros estados quienes están capturando a los delincuentes tlaxcaltecas, lo que deja mucho que desear de quienes están al frente de la Procuración de Justicia y que han mantenido la misma actitud en estas últimas administraciones, pues se percibe mayor protección a los explotadores que a las víctimas. Así, ante esta magnitud de la realidad, una determinación como la prohibición de expediciones de permisos o licencias para los centros nocturnos no alcanza siquiera para atacar el delito en un sector.