LOS FRACASOS DE MORENO VALLE EN TLAXCALA

El gobernador de Puebla no ha podido –ni podrá– convertir a Tlaxcala en su patio trasero. Mucho se habría ahorrado si le hubiera echado un ojo al libro de Raymond Buve Amores y odios compartidos. Puebla y Tlaxcala (1800–1920).

El mandatario poblano ha sido arrogante, jamás ha querido reconocer y dar un trato de iguales a sus vecinos. Por ello, sin importar filiación política, todos se han opuesto a ser objeto de servidumbre del mandatario poblano.

La primera intervención se produce en el proceso electoral local de 2013, que le permite poner algunos candidatos.  Al triunfar el PAN en los 10 municipios más grandes, su presencia se vuelve constante y actúa cual si fuera el gobernador de Tlaxcala.


La segunda se registra en 2014 al patrocinar una planilla para hacerse del control del CDE del PAN, pero se le pone enfrente la senadora Adriana Dávila, quien le infringe su primera derrota.

En 2015 busca convertir a uno de sus presidentes municipales en diputado federal por el segundo distrito y sin ningún respeto en el cierre de campaña, en el zócalo de la capital, grita: ¡Fuera el PRI! Pero es vencido por el tricolor.

En el proceso electoral local 2016 se compromete con el PRD de que el PAN irá en alianza con ellos y le cederá la candidatura y vuelve a topar con pared, porque el panismo local se opone a ser incluido en la negociación con Puebla.

Frente a este panorama busca influir en la selección del candidato del PRI. En varios medios promueve una figura y entierra las aspiraciones de los cercanos al gobernador. El Ejecutivo local le infringe su mayor derrota.

A Rafael Moreno Valle los tlaxcaltecas le han recordado que: “no os debe vasallaje, ni desde  que sus progenitores salieron de las partes septentrionales a hacer esta tierra han reconocido jamás con tributo a algún príncipe del mundo”.