LOS CHAPUCEROS DIPUTADOS

Cuando alguien logra u obtiene algo engañando o estafando a otro, se dice que es un chapucero, que lo que consiguió lo hizo con una chapuza. En la Legislatura recién electa varios congresistas llevarán la marca de chapuceros.

La Constitución Política local establece que el primero de los requisitos que hay que cumplir para ser diputado local es una “residencia mínima de cinco años en el estado anteriores al día de la elección”

Se considera que pueden estar en esa circunstancia algunos de quienes alcanzaron un lugar por la vía plurinominal, aunque no hay que descartar que puedan descubrirse situaciones similares entre los uninominales.


El problema, sin embargo, no es de ellos, sino de las autoridades que teniendo conocimiento de que no cumplían con los años de residencia, les expidieron una constancia en la que se asienta que cumple con ella.

Eso significa que a quienes habría que juzgar por la chapuza no es sólo a quienes usaron el documento de residencia, sino a quienes lo expidieron sabiendo que asentaban información falsa, lo que demostraría la corrupción en que se mueven algunos partidos políticos.

Aunque pudiera ocurrir que se descubriera que los elegidos tienen el  don de la ubicuidad y dada la movilidad política pudieron por la mañana desempeñar tareas como funcionarios en Ciudad Netzahualcóyotl y por la noche ser delegados en Tlaxcala.

En el magisterio existe una gran experiencia de laborar en dos o más lugares distantes; por ejemplo, en  la mañana pueden ser docentes en una escuela primaria y, por la tarde,  directivos en una secundaria a 200 kilómetros de distancia.

Entre los ecologistas tampoco hay mucho problema porque han dado muestra de que saben volar. En la noche pueden pernoctar en un lugar y despertarse en otro. Así que los chapuceros serán no sólo quienes expidieron las constancias, sino quienes las validaron.




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