LOS CANDIDATOS NO SIRVEN

Los candidatos a diputados locales y presidentes municipales ofrecen y ofrecen cosas materiales, cuando deberían tener claro que no se trata de dar cosas, sino de desarrollar capacidades en las personas.

En una sociedad liberal, no puede dejarse de reconocer que las personas son diferentes, tienen personalidades distintas, capacidades intelectuales diversas, su forma física y su estado de salud son diferentes, su aprendizaje es múltiple.

La tarea del Estado, vía el gobierno estatal o municipal, es promover el desarrollo de esas capacidades a través de canalizar los recursos necesarios para potenciar la salud física y emocional, la aplicación de sistemas educativos de calidad, etcétera.


No es lo mismo construir uno o 10 hospitales de segundo o tercer nivel que desarrollar los hábitos de una vida saludable, el primero se concentra en la inversión en las cosas y el segundo en la inversión en las personas, en el capital humano.

Por qué ocuparse de las capacidades y no de las construcciones materiales, porque eso es lo que permite el desarrollo y hace que las personas puedan funcionar combinando sus capacidades individuales y las oportunidades sociales.

Poder vivir una vida que valga la pena vivirla es una responsabilidad del Estado, porque en este se concentran las aspiraciones de realización o de futuro de quienes lo integran y que desde siempre ha adquirido el nombre de bienestar o buena vida.

Esto demanda mantener una buena salud, incluida la salud reproductiva, pero sobre todo una alimentación adecuada, un lugar apropiado para vivir y la protección de la naturaleza y la sociedad.

Usar la inteligencia y las emociones de una forma plena requiere de una educación adecuada que garantice la libertad de pensar, participar, criticar y experimentar a partir de la libertad de elegir.

Por eso difícil pensar en quién elegir, porque la mayoría de los aspirantes ha demostrado que no sabe servir, que su experiencia no es servir a los demás, sino servirse de ellos.