Los campesinos tlaxcaltecas y el TLC

Desde el inicio de la década de los años noventa, víspera de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC), los campesinos expresaron su oposición a este acuerdo, por la enorme desventaja que los colocaría frente a productores de Estados Unidos y Canadá.

En todo momento hicieron notar la desigualdad, generada por una diferencia abismal en los subsidios asignados por los gobiernos de esas dos naciones a la actividad agropecuaria, respecto de los canalizados por el mexicano.

No se equivocaron. A 23 años de la entrada en vigor del TLC, en enero de 1994, los beneficios son casi nulos. El sector primario del país afronta casi las mismas problemáticas: descapitalización, falta de mercado, precios bajos, programas públicos burocráticos, corrupción, entre otras.


Por eso, ante el contexto de una renegociación del TLC, agricultores tlaxcaltecas piden sacar a los granos básicos de dicho pacto y revisar el saldo que éste ha dejado en el campo mexicano. Al reclamo se suman voces de especialistas que destacan como muestras del fracaso del TLC, la constante emigración de paisanos hacia Norteamérica, así como el incremento de la pobreza.

En Tlaxcala, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el sector primario ocupa al 16.7 por ciento de la población y aporta solo 3.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), contra 61.7 del terciario (de servicios). Asimismo, refiere que el valor de la producción agropecuaria y pesquera es de 4 mil 956.1 millones de pesos.

A estos datos, retomados en el Plan Estatal de Desarrollo 2017–2021, se añaden otros relevantes en esta materia: la entidad aporta 0.8 por ciento a la producción nacional agropecuaria, por lo que se ubica en el sitio número 25. Con base en estimaciones de organizaciones e instituciones, habría un padrón de alrededor de 50 mil productores. La Sagarpa reporta cerca de 240 mil hectáreas de cultivo anualmente, la mayoría de maíz. De la totalidad de esa superficie, solo 11 por ciento está equipada con sistema de riego.

Mientras los agricultores ahora están sumergidos en la incertidumbre, el presidente estadunidense Donald Trump reviró al descartar una renegociación y pronunciarse por  anular el TLC y pactar uno nuevo, desde luego, pensando en su país, no en México.