Las rupturas simuladas

A cinco semana de la elección del 1 de julio, vienen los tiempos de las rupturas, la coalición Todos por México entra en fase de descomposición, Chiapas y el Estado de México son ejemplos del retiro de la campaña de José Antonio Meade. Según los datos de la propia encuesta de la Presidencia de la República se confirman las tendencias: AMLO, 39.48 por ciento; Anaya, 25.45 por ciento; Meade, 17.59 por ciento; y 12.27 por ciento de los que no contestaron, los dos datos más significativos son: que el candidato del PRI está a 22 puntos del puntero y que se ha reducido el porcentaje de indecisos, la suma de ambos apenas alcanza el 30 por ciento, es decir, aun con todos los votos de los indecisos de esa encuesta, el candidato del partizado quedaría a 10 puntos porcentuales del puntero, no hay manera que José Antonio Meade se vuelva competitivo y cada día se sigue confirmando que el PRI y sus “aliados” perderán la Presidencia.

A ello se añaden dos estudios, por una parte el presentado por oraculus.mx, donde se apunta que en al menos 28 entidades las ganará AMLO, Ricardo Anaya ganaría probablemente cuatro y José Antonio Meade ningún estado de la República. En el caso de la encuesta de Mitofsky que mide las preferencias para diputados y senadores, los resultados muestran la debacle del PRI, según éstos existen una muy alta probabilidad de que la coalición Juntos Haremos Historia logre la mayoría en ambas cámaras, seguido Por México al Frente; de confirmarse esas tendencias, el PRI por sí solo pasaría a ser la tercer fuerza política del país, disminuyendo radicalmente su presencia en el Poder Legislativo y con ello perdiendo capacidad de negociación frente al nuevo gobierno, lo que de entrada pone en jaque a los gobernadores del PRI, principalmente a los que están a la mitad y los que apenas inician su mandato.

Ante ese escenario, los gobernadores de las entidades gobernadas por el PRI en alianza o sin ella, están ante el dilema: mantenerse en la campaña y hundirse con el barco o de plano romper de facto y simular que apoyarán la causa de su partido, aunque en la realidad ya estén bateando para otro lado, de tal manera que tengan un margen de negociación con el nuevo gobierno, de hecho, ya hay dos casos visibles: en Chiapas, el gobernador que si bien milita en el Verde Ecologista, rompió la coalición para competir por la gubernatura, decisión con efecto nacional y que beneficia sin duda a Morena, en uno de los estados más pobres de México el partidazo quedó huérfano, perderá la elección y sumará a la causa del tabasqueño, los responsables del rompimiento sin duda fueron Enrique Ochoa y Aurelio Nuño, quienes tendrán que entregar malas cuentas a Peña Nieto, mientras que el actual gobernador con su decisión ha creado un puente directo para él, para quien gane la elección en esa entidad, con quien ellos ya ven como el futuro presidente de México.


Pero el otro caso, por demás significativo, es el Estado de México, donde durante las últimas semanas se ha puesto en duda el apoyo real de Alfredo del Mazo a la campaña de José Antonio Meade, según el estudio, presentado por Javier Márquez, “La elección presidencial en los estados”, que está disponible en oraculus.mx, Andrés Manuel López Obrador, no sólo ganaría el Estado de México, sino que arrasaría, mientras que el PRI quedaría en la tierra del presidente en tercer lugar, muy lejos del puntero y del segundo lugar, entre Juntos Haremos Historia y Por México al Frente, se llevarían el mayor número de sufragios, hecho por demás significativo, siendo uno de los bastiones del grupo Atlacomulco; en ese sentido, es posible que el gobernador haya decidido simular el apoyo, es decir ejecutar una ruptura simulada, ante la evidencia demoscópica que mantienen las tendencias sin cambio alguno, un puntero y otros dos disputando el segundo lugar, de hecho, la posible ruptura tiene varias aristas, entre ellas que Alfredo del Mazo apenas inició su mandato y no quiere verse afectado durante el próximo sexenio, ya sea por el presupuesto o por colocarlo en la mira en el manejo de los recursos públicos, curarse en salud, desde ahora. También puede ser que sea una ruptura pactada, que permita blindar a Peña Nieto y al grupo político que representa al referir con el nuevo gobierno que no hubo intervención en el proceso electoral, aplicando el dicho de lo perdido, lo que aparezca. En ambos casos ya sea por cuidar sus espaldas o cuidar al grupo político, al parecer Meade se está quedando sin parentela.

Quedan muy pocos días para el 1 de julio, y dado que todo indica que no habrá cierre de fotografía, los gobernadores del PRI tendrán que tomar decisiones, abandonan el barco presidencial o se hunde con él. Es posible que apuesten por tratar de ganar las diputaciones y las senadurías a sus alcance y harán lo propio para intentar ganarlas, pero ya no harán mucho por José Antonio Meade. Ante la crónica de una derrota anunciada, nos tocará ser testigos de las rupturas y el deslinde de la clase política del PRI sobre el candidato ciudadano que nomás no cuajo.

Entre tanto, más irregularidades en el Nuevo Aeropuerto, ahora por casi 800 millones de pesos. Sigamos de antojo o haciendo la tarea… ¿habrá sorpresas? Ver para creer.