Las herederas de tejidos multicolores

Miriam Montes Acevedo elabora y comercializa bolsas multicolores de palma sintética de tamaños y diseños varios en la feria de distintas ciudades del país. Foto:Alejandro Ancona/La Jornada de Oriente

Cinco mujeres salen de madrugada de Huajuapan de León, comunidad mixteca de Oaxaca. El viaje es largo. Trasbordan hasta tres autobuses. Casi caída la tarde llegan a su destino; se instalan en el portal de Huamantla. Traen un cargamento de bolsas multicolores.

Todas dejan familia, esposo, hijos y padres. Nadie les reclama la ausencia, “porque es parte del trabajo”.

Ellas conforman 90 por ciento de la población femenina de su localidad, dedicada a elaborar ese tipo de artesanía; el otro 10 restante emigra a Estados Unidos, cuenta a La Jornada de Oriente la más joven del grupo, Miriam Montes Acevedo.


Es el cuarto año que asiste a la feria de este Pueblo Mágico para vender sus productos. También los ofrece en las fiestas de Puebla y de su estado.

“Gracias a dios nos va bien, tratamos de traer de todo un poco, de variedad, para tener más clientela”.

Son bolsas de palma sintética –explica–, de tamaños y diseños varios, cerradas, caladas, de modelos nuevos, como los “de cajita”; flores, monederos, carteritas y cosmetiqueras.

“Como no son muy comunes, las personas sí pagan el precio, casi no regatean”, expresa ya entrada en confianza en la charla.

Se enorgullece de sus tejidos, pues son del gusto de extranjeros y de mexicanos.

“A nuestros paisanos les gusta mucho colaborar con los artesanos y con la economía del país, así como las personas que vienen de fuera para llevarse un recuerdo”.

En Huajuapan de León hay alrededor de 5 mil a 6 mil habitantes, “la mayoría dedicados a esto, muchos salen a vender a lugares más alejados”.

Varios exportan a otros países. A Miriam le gustaría “que se reconociera en otros lados nuestras artesanías”.

Cree que necesitaría buscar “a alguien que se interese y nos de ese empujoncito que necesitamos”.

Estas artesanas no reciben apoyo del gobierno. Miriam piensa que tal vez existen programas, pero “sería importante que voltearan a nosotros”.

Con o sin ese respaldo, esta es la principal fuente de trabajo para las familias de la comunidad “y –asienta– cada quien jala para diferentes rumbos”.

Repasa otra vez la hazaña para arribar a Huamantla. “Salimos a las 3 de la mañana, trasbordamos tres camiones”.

Las cinco mujeres pernoctan en el portal de este Pueblo Mágico durante tres días que dura su estancia.

“Porque no hay dónde, como venimos a lucharle, no nos alcanza para pagar un hotel, no está a nuestro alcance. Comemos lo que se pueda”, comparte Miriam.

Resignada apunta que es “parte de la vida, del trabajo”.

Miriam elabora una pieza por día, “debe quedar bien terminada, pues el trabajo es muy laborioso. Las flores son más detalladas, se llevan más tiempo”.

El material lo compra en su comunidad, ella elige los colores y las combinaciones.

Este tipo de artesanía ha pasado de generación en generación.

“Nuestros padres y abuelos nos lo han enseñado, así ha sido desde hace 40 años”.

En la actualidad –añade– tratamos de meter nuevas variedades y modelos, siempre vamos renovando.

Los precios se establecen en función del tamaño. El más alto es de 200 pesos. “Todos al alcance del bolsillo”, exalta.

“A mí me enseñó mi mamá y a ella mis abuelos. Cuando tenga a mis hijos les voy a enseñar y ellos a los suyos, para que esto siga, para que no se pierda nuestra cultura, ni nuestras artesanías”.

A la edad de 8 años comenzó a tejer el plástico multicolor. “Tengo 15 años haciéndolo”, realza entre risas.

“Me gustaba desde niña y también ayudar a la economía de la casa, a mi mamá, ella vendía todo lo que yo hacía, salía a ferias, a pueblos y a ciudades”.

Miriam es ama de casa, está casada, pero aún no tiene hijos. “Ya muy pronto”, subraya.

Tiene la idea de que en ocasiones el trabajo artesanal es poco valorado. “A veces es la triste realidad, pero hay que seguir luchándole, aunque sea barato, hay que buscar el sustento para la familia”.

Miriam y sus paisanas regresan juntas a Huajuapan de León. Van a descansar algunos días y a reencontrarse con los suyos e inmediatamente buscarán la próxima feria.