Las filas en la Roma

No recuerdo, al menos no en este siglo, que cientos de ciudadanos se formen horas y días en la casa de campaña del virtual presidente electo para pedir trabajo, dejarle currículum, asistir por invitación expresa del líder de Morena o simplemente para ponerse a las órdenes del ganador de la contienda presidencial del pasado 1 de julio. A un mes del triunfo avasallador de Andrés Manuel, nuevos fenómenos sociales están ocurriendo a plena luz del día, uno de ellos son las filas en la colonia Roma. Hombres que están haciendo historia.

Llama la atención que medios nacionales e internacionales hayan abandonado Los Pinos y se hayan instalado en la colonia Roma, cubriendo cada paso del virtual presidente electo, entre la cobertura están sendos reportajes sobre las filas de hombres y mujeres que se aprestan a ser escuchados por el que será el presidente de México a partir del 1 de diciembre de 2018. El fenómeno debe explicarse a la luz de varias razones, si bien aún se requiere hacer análisis a detalle sobre el comportamiento del voto, de los grupos de votantes por sexo, edad, actividad económica, religión y escolaridad, pero hasta ahora se arrojan varios datos relevantes, entre ellos que un porcentaje importante de los votantes sufragó por el cambio, los votantes de mayor escolaridad votaron por la coalición Juntos Haremos Historia, así como los que mayores ingresos tienen, es decir, un segmento de electores no votaron por AMLO por conseguir más educación, ya la tienen o por tener mayores ingresos, ya los tienen o por conseguir empleo, ya lo tienen. Estos electores votaron por cambiar el estado de las cosas independientemente si logran mejorar de forma individual su nivel de ingreso o educación, votaron porque el lastre de la  corrupción, la violencia y la desigualdad ha crecido de forma exponencial que llamó a la conciencia de ese México que a través de la urnas expresó un ya basta de tanta tranza, que seguramente comprendió que mientras hay segmentos que con esfuerzos individuales o coyunturas o circunstancias sociales, familiares y económicas han podido salir adelante, hay millones de mexicanos que por más esfuerzo que hagan sus posibilidades de salir de la pobreza son escasas, ese México profundo, desigual, pobre y excluido.

Estos votantes seguramente votaron sin esperar beneficio individual alguno, pero con la convicción que sus votos podrían mover el estado de deterioro del país, quizás no les falte empleo o educación, pero les falta seguridad, les falta gobiernos que miren por los mexicanos y no por un puñados de hombres que viven del erario. Les falta gobiernos que resuelvan otros problemas que se relacionan, por ejemplo, con la agenda de género, derechos sociales, derechos individuales o bien con el reclamo de servicios públicos eficientes para la movilidad, la ciencia o la propia cultura, pero su convicción contribuyó para que esos millones de mexicanos que hoy carecen de lo básico pudieran tener la esperanza de un mejor país. Estos últimos son lo que hoy se forman en la fila, en espera de que su líder les abra las puertas para un mejor futuro. Los olvidados, excluidos, marginados, los desempleados, los ninis, son los que están en la Roma, así como aquellos que sin esperar nada a cambio, quieren ser parte de la historia de México, que está por escribirse.


La fila de la colonia Roma está compuesta por todo tipo de ciudadanos, desde los que viven en la Ciudad de México, hasta los que vienen de diferentes entidades del país, ya sean de zonas urbanas, rurales o indígenas, de edades diferentes, desde jóvenes, adultos, adultos mayores, unos acuden por empleo, por despidos injustificados o por reclamos sobre el despojo de tierras, problemas en el campo o por abandono del gobierno, casos como aquellos que estudiaron una carrera profesional y luego de algunos años no han podido encontrar trabajo relacionado con su profesión o aquellos que viene a exigir que se cumplan promesas de campaña como el alto al gasolinazo o bien la realización de obras en sus comunidades, ya sea por falta de agua, fertilizante o por ser parte de las familias que viven y padecen la desaparición de sus hijos, padres y madres que fueron privados de su libertad si bien les va. La filas de la Roma expresan ese México profundo lleno de dolor, de angustia que ha encontrado en la calle de Chihuahua una sonrisa de esperanza, que sin importar las horas, la lluvia y hasta el acecho de los asaltantes, siguen en pie de lucha por sacar adelante a sus familias.

Bien haría el virtual presidente electo en escuchar a este segmento de población que seguramente fue marginada por los gobiernos priistas, panistas y lamentablemente perredistas; son tantas las deudas históricas que tomarse el tiempo para albergar esperanzas sería un buen gesto de Andrés Manuel, sería reivindicar su lucha de muchos años, que se cimentó “en primero los pobres”. La fila es una oportunidad de evidenciar que sí habrá la cuarta transformación.

Entre tanto, el verano mantiene temperaturas cálidas, lluvias imprevistas y hielo en los volcanes, la humedad prevalece y es la prueba fehaciente que el cambio climático es una realidad, ¿se podrá apagar el fuego con lloviznas veraniegas? Veamos qué ocurre en los primeros días de agosto. Ver para creer.