Las expresiones culturales parecen tan cotidianas que no les hacemos caso: Villaseñor

Las expresiones culturales, como el carnaval y las alfombras de aserrín, parecen tan cotidianas  que se dan “por hecho y no les hacemos caso”; sin embargo, la nueva legislación obliga a todos los ámbitos gubernamentales a salvaguardarlas y a asignar presupuestos con este fin, aseveró Carlos Villaseñor Anaya.

El especialista es coautor del libro Comunidades en Movimiento, Aproximaciones a la Expresión Inmaterial del Patrimonio Cultural, el cual será presentado el viernes próximo.

El texto surge a partir de que la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, publicada el 19 de junio de 2017, establece facultades específicas en materia de salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial, tanto para la Secretaría de Cultura como para los estados y municipios.


“Resulta interesante porque si bien estamos familiarizados con el patrimonio edificado, monumentos, iglesias y grandes construcciones civiles o con las expresiones artísticas, esta tercera vertiente me parece la más cercana a las personas y a las comunidades”, acentúa.

Esto es -subraya- usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que dan cohesión y sentido a las comunidades. No podemos tocarlas pero las vemos expresarse en las cosas más cercanas.

Carlos Villaseñor participó en la redacción del documento de la Ley General de Derechos Culturales, “que de manera muy específica hablaba de la necesidad de un tercer instituto nacional, además del de Bellas Artes y Literatura y el de Antropología e Historia”.

En su opinión, después de las reformas constitucionales efectuadas y de la expedición de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, hace falta generar un instituto nacional de fomento a la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial.

“Pero sobre todo – abundó-, los estados deben inscribir en sus constituciones el derecho a la cultura, a participar en ella, y a elaborar sus leyes” en esta materia, mientras que los municipios tendrán que incluir en su normatividad lo relativo a la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial y reglamentarlo.

“No solo por el aspecto cultural, recordemos que como parte del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la participación en la vida cultural es reconocida como un derecho humano. Estamos hablando de un tema que involucra garantía y pleno ejercicio”.

Pero -realza- también habla de un tema de recuperación de memoria histórica que nos puede dar claves muy importantes para contribuir al cumplimiento de la Agenda 20-30 de Desarrollo Sostenible.

Con este contexto Villaseñor Anaya precisa que esta nueva etapa de la política cultural en el país, que incluye la salvaguarda  del patrimonio cultural inmaterial, “es muy importante”.

Porque -resalta- es un tema en el que pensamos que las cosas están dadas, nadie pone en duda que el año que entra va a haber carnaval, que van a celebrarse moles en las comunidades, tapetes, que va a haber procesiones de Semana Santa y que vamos a seguir hablando nuestras lenguas originarias, sin embargo, un día volteamos a ver y se han extinto algunas de ellas.

“Cuántas cosas han desaparecido – plantea- es difícil saberlo, podemos ver que de 68 lenguas que hay en el país, 22 están en riesgo. El problema es que nos parecen cosas tan cotidianas que no les hacemos caso”.

Carlos Villaseñor enfatiza que esta circunstancia abre la oportunidad de reconocer y reflexionar, además indica que las instituciones tienen los fundamentos legales para solicitar la asignación de recursos presupuestales para ello, pues muchas veces los municipios enfrentan dificultades para justificar los apoyos al carnaval o a festividades locales porque carecen de partidas específicas.

Remarcaron que esta legislación general establece obligaciones a todos los ámbitos gubernamentales, para garantizar el derecho a la cultura y proveer lo necesario para su pleno ejercicio, por lo que tienen todo el andamiaje jurídico y administrativo, para diseñar políticas públicas que coadyuven con las comunidades para la protección de las diversas expresiones.

Por considerar al Museo de la Memoria un “espacio espléndido” para recordar las identidades fundadoras de Tlaxcala, será la sede de presentación de esta obra.

“Pero sobre todo en el entorno del carnaval, que además de lo festivo y regocijo que produce, es la expresión de muchos de los valores de identidad de las maneras de ver el mundo de los tlaxcaltecas”, refiere el también director fundador del Museo de Arte de Tlaxcala, en el sexenio de Alfonso Sánchez Anaya.

Explica que el libro aborda estos temas a través de artículos escritos por Francisco Javier Dorantes, sobre el Patrimonio Cultural Inmaterial, y un texto de su autoría, sobre el trayecto histórico de las políticas para la salvaguarda de este y su futuro.

También incluye textos de académicos relevantes como Antonio Machuca y Magdalena Pérez Ruiz, así como de personas vinculadas al patrimonio gastronómico, entre ellas Gloria López Morales, directora del Conservatorio Gastronómico.

El lector podrá disfrutar de una narración sobre el mariachi,  de cómo pasó de una expresión comunitaria pequeñita” a ser inscrito en la lista de patrimonio cultural inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

“Es un libro que da una visión general, un panorama interesante”, expresa al precisar que será presentado el próximo viernes 9 a las 18 horas. Es producto del trabajo de un año y es el número 38 de la serie Intersecciones de la Secretaría de Cultura en coedición con la de San Luis Potosí.