La transformación de México interrumpida por el neoliberalismo: Rivera

Ana Lilia Rivera reconoce que una eventual administración encabezada por Andrés Manuel López Obrador no podrá trabajar sin el respaldo de los inversionistas nacionales y extranjeros

Lo que México vive como país actualmente es la continuidad de los procesos de transformación y de reivindicación de un pueblo que se vieron interrumpidos por un sistema político y económico neoliberal, que no solo generó pobreza de millones de mexicanos, sino que tiene como característica la corrupción de sus gobernantes, asevera Ana Lilia Rivera Rivera, candidata al Senado de la República de la coalición Juntos Haremos Historia.

Advierte que estos procesos de transformación y reivindicación los encabeza ahora un pueblo con memoria y que se ha organizado, enarbolando la bandera de la lucha contra la corrupción, en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para empujar los cambios que le hacen falta a este país.

“Podemos tener diferencias en nuestras maneras de pensar y de ser, pero seguimos siendo un pueblo, que hoy tiene una gran identidad en lo que le hace falta, porque la necesidad hacia donde nos ha arrollado el sistema político mexicano ha sido hacia la corrupción y eso hoy nos une, entonces todos esos grupos distintos, esa pluralidad de pensamientos hoy tienen algo que los une, que es el combate a la corrupción”, insiste la candidata de la coalición integrada por Morena y los partidos del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES).


En entrevista con La Jornada de Oriente, la también ex perredista sostiene que es con el proyecto de nación que impulsa el candidato presidencial de esta alianza partidista, Andrés Manuel López Obrador, como podrá erradicarse ese flagelo y abatir los problemas de pobreza, falta de empleo, deficiencias en los servicios de salud, atención a adultos mayores, entre otros, para lo cual se destinarán recursos que se generarán con ahorros y el ejercicio de un gasto austero, “se acabarán los privilegios de la clase política”, garantiza.

Si bien Ana Lilia Rivera reconoce que una eventual administración encabezada por el político tabasqueño no podrá trabajar sin el respaldo de los inversionistas nacionales y extranjeros, adelanta que ya no habrá sumisión del gobierno mexicano a los grandes capitales.

“No se tiene que correr a las transnacionales, sino limitarlas y meterlas en cintura y en orden. Es tan rico el país y tienen tantos intereses aquí que si quieren quedarse tienen que respetar la ley y tienen que pagar lo justo, lo que pagarían en sus países lo tienen que pagar aquí, como respetan el ambiente en sus países lo deben respetar aquí, no somos una colonia, somos sus socios o que se vayan de aquí”, advierte.

Rechaza que el proyecto de nación de Morena implique la concentración del poder en una sola persona, pues desde el Senado de la República se garantizará el cumplimiento del artículo 39 constitucional, que establece que el pueblo decida el gobierno que quiera.

Ana Lilia Rivera dice que su aspiración como senadora es “más Tlaxcala en México y en el mundo” y para ello buscará convertir a la entidad en una potencia de producción del amaranto; recuperar la fortaleza textil sobre todo artesanal para competir en México y en el mundo; impulsar que venga más inversión al estado creando un proyecto carretero que se quede en Tlaxcala y fortaleciendo el mercado interno.

Asimismo, propondrá que Tlaxcala sea el primer estado de la República en tener al 100 por ciento plantas de tratamiento de aguas residuales en todos los municipios para convertir en presas naturales las lagunas y barrancas; y convertirá al estado en el corazón de la cultura del país, aprovechando que la entidad sería sede de la Secretaría federal del ramo.

En este último caso, comenta, pretende impulsar un proyecto para que todos los niños tlaxcaltecas aprendan a ejecutar un instrumento musical, que la cultura y el arte no sean de la élite; impulsar un programa cultural que invite a los turistas visitar la entidad no solamente para recorrer las haciendas ni los ranchos taurinos; y fomentar el teatro popular, que se represente la salida de las 400 familias tlaxcaltecas para colonizar el norte del país, en una gran escenificación.

–¿Permitirá hacer historia la diversidad y el transfuguismo con el que está integrado Morena?

–Morena es un movimiento que va más allá de la estructura de un partido político. Los que lo hemos construido sabemos bien, por eso es un movimiento que ha permeado en la sociedad profundamente. Como partido y con la coyuntura electoral que estamos enfrentando, vamos a hacer historia cuando el pueblo cambie este régimen y cuando esto cambie también va a cambiar la propia formación institucional de Morena.

La candidata rechaza que Morena signifique la entrada tardía de una izquierda que ya va de salida en otros países de Sudamérica. “México –sostiene– tiene otra historia, otros momentos, es un país aparte, aunque estemos dentro de una inercia mundial, nuestros tiempos son otros. A México, las cosas le están llegando en el tiempo que le tienen que llegar. México tiene culturalmente una resistencia muy grande al cambio, aunque sufra, somos un país muy acostumbrado al dolor, a la resignación, es una herencia de la Colonia, de ese dominio y nosotros estamos despertando en el momento que tenemos que despertar”.

Refiere que la caída del socialismo permitió que una economía voraz como es el neoliberalismo se haya impulsado en el mundo con una voracidad tremenda, pero cuando llega a México se encuentra con un bloqueo constitucional, “porque nuestra Constitución es anti neoliberal, pero ¿cómo se permeó, como se permitió?”, se pregunta y responde a sí misma: porque nuestro gobierno negocia para perder.

Ante ello, subraya la necesidad de que el pueblo aumente y eleve su calidad intelectual, moral y ética, para exigir a sus autoridades crear un sistema de gobierno que beneficie a las mayorías.

–La combinación de economía de mercado y los sistemas de protección social han permitido a los países resolver o contener la desigualdad ¿cómo combinarlos en México y qué se puede hacer desde el Senado?

–La Constitución nos otorga grandes facultades a los senadores. Los senadores somos el enlace, la fortaleza del pacto federal a través de la representación de las soberanías locales.

“¿Qué pretendo?, asumir las facultades que la Constitución me da, voy a la Federación a fortalecer la soberanía de Tlaxcala, yo quiero más Tlaxcala en México, quiero más Tlaxcala en el mundo y quiero utilizar esos instrumentos para fortalecer un Estado que provea de seguridad sin cerrarnos al exterior, fortalecer nuestras soberanías, potencializar nuestro crecimiento económico, controlar la corrupción, generar un gasto austero, representar con la honestidad, impulsar nuestro mercado interno, dejar de importar y producir más, apoderarnos de nuestro país, comprar lo que haga falta y vender lo que podamos”.

Señala que en la medida que el gobierno dejó de impulsar la economía nacional, dio un poder inusitado a los grandes capitales, los cuales no pagan impuestos o pagan muy poco, explotan la mano de obra de los mexicanos y sobre explotan los recursos naturales, fomentan la corrupción y sostienen el régimen de partidos políticos aliados.

–¿Tendrá el país la capacidad económica para vivir sin inversión extranjera directa, sin transnacionales, sin mercados globales?

–No, no podemos, ni estamos en esas condiciones, pero sí estamos en condiciones de tener un gobierno que se siente a poner límites y a generar respeto y que se respete a nuestro estado. No se van a ir, tienen intereses muy grandes aquí en México. Si se van será temporal porque siempre están esperando que se den las condiciones para regresar. No podemos estar fuera de los mercados globales, sin transnacionales, pero sí podemos generar un gobierno que genere más justicia, más respeto, más igualdad.

–Desde el Senado ¿cómo hacer para sacar de la pobreza a la mitad de los tlaxcaltecas?

–Es el mismo camino, combate a la corrupción, un gobierno honesto, crecimiento de los mercados, fortalecimiento de la economía, importar menos, producir más, generar nuestros alimentos, convertirnos en un país autosuficiente, generar tecnología, desarrollar ciencia.

“Tenemos que crear el propio modelo de inclusión a los mercados, basados en nuestra cultura y lo que somos, no podemos copiar, pues por copiar miren cómo nos ha ido, por aplicar las recetas del extranjero.

“Con el proyecto de nación vamos a incluirnos en un mercado global, manteniendo como prioridad la producción, la protección de lo que nosotros no debemos permitir que se contamine, comprando lo que hagan falta, produciendo hasta donde más se pueda lo que podamos consumir internamente, y sacando al mundo todo lo que podamos que sacar. Ni modo, así tiene que ser”.

–¿El proyecto de nación contempla la concentración del poder en una sola persona?

–No, nosotros luchamos por tener un país y un gobierno democrático.

–Si eso sucediera, ¿cuál sería su actitud desde el Senado?

–No, ese no es el proyecto de nación y los que estamos en este movimiento no estamos impulsando a que el poder lo concentre Andrés Manuel eternamente hasta que quiera y se reelija, para nada, nosotros queremos un gobierno democrático, con respeto a la división de poderes absolutamente, con elecciones libres, donde el pueblo tenga siempre el derecho decidir el gobierno que quiera, así lo dice el artículo 39 constitucional y nosotros vamos a ser garantes de eso.