LA TRACCIÓN ELECTORAL DE TLAXCALA POR DELANTE Y POR DETRÁS

La tracción electoral de los partidos políticos será puesta adelante para que los aspirantes a diputados locales y presidentes municipales se cuelguen o atrás para que empujen al candidato al gobierno del estado.

La diferencia entre una y otra forma de tracción no es menor. La experiencia muestra que en las elecciones de 1998, 2004 y 2010 fue el candidato al Poder Ejecutivo local el que se convirtió en el centro y jaló hasta donde pudo a los demás.

Las elecciones intermedias se producen con una fuerza diferente. En 2001, 2007 y 2013, son las fórmulas de los ayuntamientos los que empujan para sumar votos hacia los candidatos a diputados locales.


La designación de los candidatos a legisladores y ediles muestra que los partidos de oposición al PRI han decidido repetir la experiencia de ubicar motores de tracción delantera, repitiendo la experiencia de las alternancias.

Los dirigentes nacionales del PAN, PRD, MC y Morena están convencidos que Adriana Dávila, Lorena Cuéllar y ¡López Obrador!,  cuentan con la fuerza suficiente para jalar y optan por usar un vehículo de tracción delantera.

El PRI ha optado por lo contrario y decide por un vehículo de tracción trasera, a efecto de que los aspirantes al parlamento y los munícipes sean quienes empujen y conviertan sus votos en la fuerza total del candidato al gobierno del estado.

Ubicar la tracción electoral adelante o atrás marca una diferencia entre los procesos de alternancia de 1998, 2010 y 2016, ya que por primera vez se busca utilizar una práctica política desarrollada desde siempre por los pueblos tlaxcaltecas.

Las comunidades y los pueblos han utilizado a los partidos políticos y no al revés, para formalizar sus decisiones y acuerdos. A lo que se suma que las figuras carismáticas perdieron peso, de ahí la diferencia de poner la tracción electoral adelante o atrás.