La realidad de la trata de personas

El 23 de septiembre, día que se ha proclamado como Día Internacional contra la Trata de Personas, es muy distinto a lo que se publica en los medios de comunicación: “23 de septiembre celebra tal y cual institución el Día Internacional contra la Trata de Personas y se comprometen a combatir…”.

Porque inicio con esto, ya que el término celebrar lo remitimos a festejo y el problema de la trata de personas no es un asunto de festejo, es un acto de indignación ante las injusticias e inhumanidades cometidas contra las personas sometidas a este flagelo social.

Esto muestra cómo es que las autoridades no quieren o no alcanzan a comprender la grave magnitud  de la trata de personas. Datos del más reciente informe de la ONU, hablan de que al menos cada año entre 600 mil y 800 mil seres humanos son víctimas de la trata de personas en el mundo.


Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) refiere que en los últimos tres años, del total estimado de personas reclutadas con fines de explotación laboral o económica (unos 2 millones 450 mil), 56 por ciento son mujeres y niñas; y muy lamentablemente la feminización de la trata esta generalizada en todas sus modalidades.

Por su parte, la Coalición Regional Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe ubica a México en el quinto lugar mundial y señala que al menos 250 mil niños y adolescentes están inmersos en el comercio sexual, y calcula que cada año 20 mil niños, niñas y adolescentes son víctimas de la explotación sexual y 85 mil son usados en actos de pornografía; en 21 de las 32 entidades del país existe turismo sexual.

Datos publicados por la Comisión Unidos contra la Trata, ubican a Tlaxcala entre los siete estados del país más vulnerables a la explotación sexual y trata de personas, así como de explotación infantil; y de los últimos datos obtenidos por el Centro Fray Julián Garcés, vía acceso a la información, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tlaxcala reporta que de abril de 2011 al mes de agosto de 2013 se han presentado 171 denuncias por trata de personas.

Es muy lamentable que la cifra antes descrita de los miles de niños, niñas, adolescentes y mujeres explotadas revelen que la injusticia sufrida por las víctimas no es una prioridad nacional ni estatal.

Si tan solo como ciudadanía evaluáramos los logros y alcances del gobierno estatal en materia de averiguación previa por el delito de trata de personas, de las 171 denuncias hasta agosto de 2013, tan solo 23 de ellas tiene un proceso penal de persecución, lo que implica apenas un 13.45 por ciento del total de las denuncias presentadas.

El que se hayan aprobado leyes sin hacerlas cumplir es una violación a los derechos humanos, particularmente de las mujeres quienes en Tlaxcala son las principales víctimas de la trata de personas, el que se haya gastado más de 5 millones de pesos en 2012 en la capacitación de funcionarios estatales y en la elaboración de un Plan Sexenal contra la Trata de Personas y que no existan resultados claros, sigue mostrando las graves omisiones y la simulación por parte de las autoridades del estado.

La política estatal está centrada en la persecución del delito, que indudablemente es importante, pero que lamentablemente pocos resultados ha dado a la fecha y se ha olvidado atacar el problema de fondo, de prevenir a las potenciales víctimas, de erradicar los patrones misóginos y patriarcales, de sensibilizar a los hombres para la disminución de la demanda sexual, de generar mejores condiciones de vida para las mujeres y de empoderarlas, de transversalizar la perspectiva de género y de derechos humanos en cada una de las instituciones responsables de la prevención, atención y sanción de la trata de personas.

Hasta que no exista claridad de una Política Estatal Integral contra la Trata de Personas, se seguirán sumando denuncias, tal vez se podrá tener un registro básico del número de víctimas o un mínimo registro de sentencias, pero no la certeza de que se está erradicando la trata de personas.

Cuantos años, décadas o siglos más deberán pasar para que realmente las autoridades y gobiernos apliquen, respeten y hagan cumplir los derechos humanos de las víctimas de la trata de personas.




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