La razón por la que nos levantamos cada mañana.

la razón

La razón por la que nos levantamos cada mañana. Impartir los talleres: “lecturas contra el olvido”, “Entrelazando edades” e “Historias de vida” a personas mayores de 60 años. Me llevan a reflexionar sobre la necesidad de abrir la universidad a la participación y presencia de los adultos mayores.

Con maestras y estudiantes de las licenciaturas en Educación Especial, Ciencias de la Familia y Pedagogía Gerontológica formamos un equipo de trabajo. Mientras trabajamos para crear el Centro Integral de Servicios en Desarrollo Humano. En primer lugar queremos ofrecer servicios de y para los adultos mayores. La idea que subyace es la de envejecimiento exitoso de Rowe y Khan.

Hemos realizado algunos ejercicios para crear este servicio. Sin embargo, no lograba satisfacer mi propósito. Hasta que tropecé con la lectura de “El secreto de las zonas azules” de Dan Buettner y “Los secretos de Japón para una vida larga y feliz” de Héctor García y Francesc Miralles.


Mientras me caía el veinte. Me puse a tomar el curso de “significados culturales de la sexualidad”. En consecuencia, mi cerebro comenzó a construir un marco de referencia con 3 categorías: “compromiso con la vida” (Rowe y Khan, 1989), ” La razón por la que nos levantamos cada mañana” (García y Miralles, 2016), y “Tener claro tu propósito en la vida” (Buettner).

Como resultado ofreceremos a los adultos mayores un programa, el próximo ciclo. Se creará con el nombre: “la razón por la que nos levantamos cada mañana” y estará formado por 5 talleres, uno cada día de la semana. La idea central es no hacer una guardería para Adultos Mayores, sino un espacio en el que participen y aporten sus conocimientos y experiencia.

La felicidad de estar siempre ocupado. La filosofía IKIGAI

García y Miravalles (2016) coinciden en que nunca se ha publicado texto alguno sobre el concepto IKIGAI “la felicidad de estar siempre ocupado”. Deciden investigar  y publican: “Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz. En el que destacan 5 factores que favorecen un largo y placentero camino:

1. Mente activa, cuerpo joven. La mente como el cuerpo son importantes. La salud de uno está interconectada con el otro. Se ha comprobado ampliamente que entre los factores esenciales para mantenerse joven está tener una mente activa, flexible y capaz de seguir aprendiendo.

2. El Estrés: presunto asesino de la longevidad. Muchas personas parecen más ancianas de lo que son. Al estudiar los motivos de este envejecimiento prematuro, se comprobó que el estrés tenía mucho que ver, pues en periodos de crisis, el cuerpo se desgasta muchos más.

3. El sedentarismo. El creciente sedentarismo del ser humano está potenciando la aparición de numerosas enfermedades como la hipertensión o la obesidad, algo que afecta a la longevidad del individuo. El estilo de vida del sedentario implica muy poco ejercicio físico, ya no solo a nivel deportivo, sino en las rutinas diarias.

4. La vejez se refleja en la piel. Uno de los principales factores que nos hablan de la edad de las personas es su piel. Recubre el cuerpo y se flexiona para producir expresiones faciales, y toma tinte y texturas diferentes en función de los procesos sistémicos del cuerpo

5. Actitudes personales contra el envejecimiento. Un estudio realizado en la Universidad de Yeshiva determinó que las personas longevas comparten dos actitudes vitales comunes y determinantes: el positivismo y una expresividad emocional elevada. Por lo tanto, aquellos que aceptan los retos con buena actitud y son capaces de gestionar sus emociones tiene ganada parte del pasaje a la longevidad.

Las zonas azules de Dan Buettner

Dan Buettner busca y encuentra las partes del mundo donde las personas viven más tiempo. Zonas confirmadas demográfica y geográficamente con índices impresionantes de personas que alcanzan los 100 años, tienen la esperanza de vida más alta, o la tasa de mortalidad más baja entre personas de mediana edad. A las que denomina zonas azules.

Localiza 5 lugares: Cerdeña (Italia), Ikaria (Grecia), Okinawa (Japón), Loma Linda (Estados Unidos) y Nicoya (Costa Rica). Sistematiza los elementos que comparten estas zonas a lo que denomina: “las 9 magníficas”:

1. Moverse de forma natural. Las personas más longevas del mundo no se la pasan levantando pesas, corriendo maratones ni metidas en el gimnasio. En lugar de eso, viven en ambientes que con frecuencia los motiva a moverse. Atienden sus propios jardines y no tiene electrodomésticos ni podadoras eléctricas que les faciliten el trabajo. Ir al trabajo, a visitar a un amigo o a la iglesia es buen motivo para caminar.

2. Propósito. Los habitantes de Okinawa le llaman Ikigai, y los de Nicoya, plan de vida. El propósito es la razón “por la cual me levanto en las mañanas”. En todas las zonas azules la gente tiene algo por lo cual vivir más allá de su trabajo. Las investigaciones demuestran que sentir que tiene un propósito le añade hasta siete años a tu esperanza de vida.

3. Bajarle al ritmo. Hasta la gente que habita en las zonas azules experimenta estrés. La gente más longeva del mundo tiene rutinas para deshacerse del estrés. Las personas de Okinawa se toman unos cuantos momentos del día para recordar a sus ancestros. Los adventistas rezan. Los habitantes de Icaria toman una siesta. Y los de Cerdeña aprovechan la hora feliz para ir por un trago.

Comer  leguminosas y tomar vino

4. Regla del 80 por ciento. Hará hachi bu, el mantra de Confucio de 2 500 años de antigüedad que se dice antes de cada comida en Okinawa, le recuerda a la gente dejar de comer cuando su estómago este 80 por ciento lleno. El margen de 20 por ciento entre no tener hambre y sentirse satisfecho puede ser la diferencia entre perder peso o ganarlo. La gente de las zonas azules toma las comidas más escuetas hacia la noche o al comienzo de la tarde y no vuelven a comer más durante el resto del día.

5. Inclinación por las plantas. Las leguminosas, incluyendo las habas, el frijol negro, la soya y las lentejas, son la base de muchas dietas centenarias. La carne en especial la de cerdo –se comen en promedio solo cinco veces al mes, y en porciones de 85 a 110 gramos.

6. Vino a las 5. La gente de todas las zonas azules (incluyendo a algunos adventistas) con frecuencia beben alcohol, aunque con moderación. Los bebedores moderados viven más que los abstemios. El truco está en tomar una o dos copas al día con amigos y acompañadas de alimentos.

Amigos, comunidad y seres queridos

7. La tribu adecuada. La gente más longeva del mundo elige círculos sociales que fomentan los comportamientos saludables, si no es que nacen en ellos. La población de Okinawa crea moais, que son grupos de cinco amigos que se comprometen entre sí de por vida. Las investigaciones demuestran que el tabaquismo, la obesidad, la felicidad y hasta la soledad son contagiosas. Por su parte, los vínculos sociales de las personas longevas moldean de manera favorable su comportamiento hacia su salud

8. Comunidad. Todos excepto cinco de los 263 centenarios que entrevistamos pertenecían a una comunidad de creyentes. La denominación no parece importar, pero las investigaciones recientes señalan que asistir a algún servicio religioso cuatro veces al mes le añade de cuatro a 14 años a la esperanza de vida.

9. Primero los seres queridos. Los centenarios exitosos que habitan en las zonas azules siempre anteponen a sus familias. Mantienen cerca a padres o abuelos, o incluso en la misma casa, lo cual reduce los índices de enfermedad y mortalidad de los niños. Se comprometen con una pareja de por vida (lo que puede agregar hasta 3 años de vida) e invierten amor y tiempo en sus hijos, lo cual hace más probable que éstos cuiden mejor de sus padres cuando llegue el momento.

Envejecimiento exitoso (Rowe & Khan, 1989)

Por mi parte traduje el artículo Successful aging de Rowe y Khan en el que expresan: Definimos el envejecimiento exitoso por tres componentes principales: baja probabilidad de enfermedad y discapacidad relacionada con la enfermedad, alta capacidad funcional cognitiva y física, y compromiso activo con la vida. Los tres términos son relativos y la relación entre ellos es en cierta medida jerárquica.

El envejecimiento exitoso es más que la ausencia de enfermedad, aunque importante, y más que el mantenimiento de las capacidades funcionales, por importantes que sean. Ambos son componentes importantes del envejecimiento exitoso, pero es su combinación con el compromiso activo con la vida lo que representa el concepto de envejecimiento exitoso más plenamente.

Finalmente estamos preparados para ofrecer la razón por la que nos levantamos cada mañana.