La rabia empresarial

¿En qué momento se perdió José Narro, ex rector de la UNAM? Aunque usted sea de los millones de mexicanos y tlaxcaltecas que no tienen rabia, acuda a las urnas a vacunarse contra la corrupción, la impunidad y saqueo de clase política y económica, la vacuna social es la participación ciudadana el 1 de julio.

Mientras José Narro afirma que los mexicanos tenemos rabia social, la gasolina Premium rebasa la franja de los 20 pesos por litro y un grupúsculo de empresarios privilegiados anda construyendo declinaciones como una estrategia para seguir amasando fortunas. Los miembros del Consejo Mexicano de Negocios ya no están con José Antonio Meade, porque a estas alturas de la campaña el candidato ciudadano ya no les garantiza el blindaje de sus intereses. El circo mediático de esos empresarios es provocar un nuevo arreglo en caso que se confirme el triunfo del puntero, esto explica la rabia empresarial.

La debacle del partido en el poder sigue cimbrando al gobierno y al grupo de empresarios que han hecho un festín y botín con los recursos públicos desde hace tres décadas y que se ha acentuado con los arreglos institucionales y legales que les proporcionó la nueva Ley Federal del Trabajo aprobada por el PRIAN, en tiempos donde ambos partidos caminaban juntos en el Legislativo y en el Ejecutivo. Ese grupúsculo se ha beneficiado con jugosos negocios al amparo del poder público, éstos se han enriquecido a costa del pueblo de México, ejemplos sobran de cómo han tejido sus redes de poder que incluso les permitió construir lo que se conoce como uno de los poderes fácticos, es decir, su influencia les permitió poner de rodillas al gobierno.


En gran medida, las reformas impulsadas desde los años noventa, las aprobadas al final del sexenio de Felipe Calderón y en la actual administración de Peña Nieto, son resultados de las presiones del sector empresarial que ha empujado y presionado para mantener sus privilegios, su afán de poder llegó hasta imponer diputados en el Congreso de la Unión, lo que les permitió controlar la agenda legislativa con el objetivo de garantizar leyes a modo y tener información privilegiada. El área de las telecomunicaciones fue vital para su expansión económica, pero no fue la única, la Ley Federal del Trabajo fue el clímax de la rendición del Estado mexicano ante la billetiza. De hecho, esa ley vigente dio al traste con muchos de los derechos laborales y ha sido ocupada para desmantelar los contratos colectivos de trabajo, la lucha sindical y favoreció la privatización de las pensiones.

En efecto, los hombres de negocios generan empleos, pero el ciudadano común y corriente debería saber que gran parte de las personas ocupadas, es decir, que tiene empleo, obtiene salarios precarios, en condiciones de absoluta vulnerabilidad, sin posibilidades de romper el círculo de la pobreza y condenados a reproducir en sus generaciones la condición de vida que hoy padecen. Un indicador sustantivo son los salarios que pagan, la mitad de los trabajadores formales en México lo máximo que llegan a ganar son tres salarios mínimos, lo que demuestra la enorme desigual salarial en comparación con la concentración del Producto Interno Bruto que tienen algunos de los que integran el Consejo Mexicano de Negocios.

A ello hay que añadir que la mayoría de los empleos se contratan de forma indirecta, a través de las empresas outsourcing, es decir, los grandes empresarios subcontratan para evitar generar relaciones laborales permanentes y con ello evitarse pagos que afecten sus ganancias. Hasta hoy en día los pilotos, las aeromozas y la policía que resguardan el aeropuerto de la Ciudad de México son subcontratados, igual ocurre con el personal de la telefonía celular, sólo por citar algunos ejemplos.

De hecho, este grupúsculo que hoy busca salvar sus intereses, son los mismos que a días del asesinato de Luis Donaldo Colosio, sacaron sus capitales del país, son los mismos que provocaron la crisis de diciembre de 1994, la cual devastó a la economía mexicana, son los mismos que exigieron que el gobierno recuperara la banca y con ello se creará el Fobaproa –que por cierto siguen pagando los mexicanos–, son los mismos que la SHCP les otorga carretadas de dinero a través de devoluciones fiscales que a usted y miles de mexicanos no les devuelven. De ese tamaño es la preocupación de esos empresarios, por eso la rabia contra José Antonio Meade y contra Peña Nieto, por eso muerden la mano de quien les dio de comer y en su afán de grupo buscaron que declinará el candidato de PRI, en su fracaso ahora pagan planas para exigir respeto del líder de las encuestas.

La rabia de esos empresarios no es otra cosa que presionar para una vez más buscar pactar con el nuevo gobierno, ante la debacle del PRI.

Entre tanto, se celebra el día de las madres, ellas son un claro ejemplo de amor, tenacidad y lucha de todos los días por sobrellevar los altibajos de las familias mexicanas. Las madres necesitan incentivos, pero no es a través de planchas, vajillas y lavadoras como sentirán el aprecio de los suyos, veamos si la imaginación e intensidad permite que al menos en este año la celebración tenga nuevas formas de festejo… ¿alguna idea? Ver para creer.