La política en tiempos de Maluma

Hace algunos años la música fue un referente social y político muy importante, particularmente, el género del rock, aun el comercial. El público, además de escuchar las melodías, podía seguir la letra en los cuadernillos que venían en las cajas de los acetatos, casetes y, posteriormente, los CD, ello cuando la música era adquirida únicamentea través de cintas o plásticos originales.

El contenido de las letras, al igual que la sonoridad, eran hijas de su tiempo, algunas han pasado a la historia, siguen teniendo vigencia y, otras, han quedado rezagadas en el olvido.

Las letras y las melodías acompañaron a generaciones enteras de mexicanos y siguen en su memoria musical. El rock nacional fue un referente importante para los jóvenes de los años noventa, convivieron, gritaron, ritualizaron y coincidieron con esos íconos de la música rock, un referente ideológico y político, desde entonces, fue acuñado.


Como ejemplo, viene a la mente aquella célebre canción que el grupo Caifanes grabara en su segundo álbum conocido también como “El Diablito” (1990) e intitulada “Aquí no pasa nada”.La letra decía algo más o menos así: “Hace tiempo me dijeron que aquí no pasa nada, que todo está guardado para que no le pase nada. Que esta tierra es de ciegos y que el tuerto está en el cielo para guardarlo todo y que aquí no pase nada… Somos sumisos y obedientes, con ganas de gritar, con ganas de matar. Pero hace tiempo que aquí nos educan para mentir…”

En 1991, Maldita Vecindad presentó su disco llamado “El Circo”, la canción que daba nombre a este LP hacía una profunda crítica a la segregación y vulnerabilidad económica y social de un considerable sector poblacional que habita la mounstra capitalina: “Difícil es caminar en un extraño lugar en donde el hambre se ve como un gran circo en acción, en las calles no hay telón, así que puedes mirar como rico espectador, te invito a nuestra ciudad. En una esquina es muy fácil que tú puedas ver a un niño que trabaja y finge sonreír, lanzando pelotas para vivir, sólo es otro mal payaso para ti. También sin quererlo puede ver a un flaco extraño gran faquir que vive y vive sin comer lanzando fuego. Un alto, un siga, un alto, es mágico este lugar, mientras más pobreza hay más alegría se ve. En las calles hay color, no falta algún saxofón al terminar la función, allá en el palco de honor, nadie podrá ya reír…”

Otro de los grupos más emblemáticos del rock mexicano llamado Café Tacuva realizó en la canción intitulada “El borrego”, contenida en el álbum llamado “Re” (1994), una crítica a los puritanismos ideológicos y políticos, pero sobre todo a las dificultades sorteadas por una considerable juventud para mantener coherencia y su propensión a caer frecuentemente en una pose intelectual política y de activismo hueco. La lírica, acompañada de un sonido metalero, rayando en el género del “Trash–industrial Metal”, era una invocación a asumir una postura, un lugar de enunciación y ser consecuente hasta las últimas secuelas, decía algo como: “Soy anarquista, soy neo–nazista, soy un squinjed y soy ecologista. Soy peronista, soy terrorista, capitalista y también soy pacifista. Soy activista, soy sindicalista, soy agresivo y muy alternativo. Soy deportista, del rotarac, politeísta y también soy buen cristiano… Me gusta andar de negro con los labios pintados, pero guapo en la oficina siempre bien trajeado. Me gusta aventar piedras, me gusta recogerlas, me gusta pintar bardas y después ir a lavarlas…”

Por su parte, la banda de Molotov, en su disco intitulado “Donde jugarán las niñas” (1997), entonó a nivel nacional e internacional su canción intitulada “GimmethePower”: “La policía te está extorsionando, pero ellos viven de lo que tú estás pagando, y si te tratan como a un delincuente, no es tú culpa, dale gracias al regente. Hay que arrancar el problema de raíz y cambiar al gobierno de nuestro país, a la gente que está en la burocracia, a esa gente que le gusta las migajas”.

“Yo por eso me quejo y me quejo, porque aquí es donde vivo y yo ya no soy un pendejo. Que no ‘wachas’ los puestos del gobierno, hay personas que se están enriqueciendo. Gente que vive en la pobreza, nadie hace nada porque a nadie le interesa. La gente de arriba te detesta, hay más gente que quiere que caigan sus cabezas. Si le das más poder al poder, más duro te van a venir a coger… dame, dame, dame todo el power para que te demos en la madre…”

Las preocupaciones de la juventud, sus referentes políticos, sociales e ideológicos se afianzaron en estas letras, canciones y las de muchas otras bandas importantes como el TRI,Fobia, Santa Sabina, Botellita de Jerez, Kenny y los Eléctricos, Cuca, Zurdok, La Gusana Ciega, La Lupita, Tijuana No, Víctimas del Doctor Cerebro, Plastilina Mosh,etc. La evolución progresiva de los referentes políticos e ideológicos del rock mexicano comercial fue menguando con la aparición de otras bandas como Jumbo,NortecCollective, Porter, Genitallica, Panda, Moderatto, Plástico, Pito Pérez, Zoé, ente otras.

En la actualidad es difícil ya hasta categorizar el rock, este género ha sufrido una profunda hibridación que lo vuelve difuso para los oídos poco aguzados en este arte sonoro. Hoy en día, múltiples géneros asaltan el mercado mientras los referentes políticos e ideológicos a través de la música se esfuman.

¿Cuál es la sonoridad que hoy acompaña a la política? ¿Cuáles son los referentes sonoros que amalgaman la inconformidad y la protesta juvenil? ¿Existe esto? ¿Hay algo parecido hoy?

Definitivamente, es algo difícil de contestar, depende la edad que tengamos y de dónde estemos situados. Lo que sí es notorio, es la capacidad del mercado para hacer de los productos líricos y sonoros una manifestación cultural apolítica, sin ideología ni pertenencia. Es paradigmático en este rubro citar –no como único ejemplo, los cuales abundan en todos los géneros y también en el ámbito nacional– el trabajo del colombiano Juan Luis Londoño Areas, mejor conocido como Maluma, cantante y compositor de reguetón y Trap.

“Felices los cuatro”, del disco homónimo lanzado en 2017, es una canción de Maluma que disputa contra la canción de “Despacito” de Luis Fonsi el éxitos más importantes a nivel internacional del reguetón. La letra de “Felices los cuatro” dice: “Apenas sale el sol y tú te vas corriendo. Sé que pensarás que esto me está doliendo. Yo no estoy pensando en lo que estás haciendo, si somos algo y así nos queremos. Si conmigo te quedas o con otro tú te vas, no me importa un carajo, porque sé que volverás. Y si con otro pasas el rato vamos a ser feliz, vamos a ser feliz, felices los cuatro. Te agrandamos el cuarto. Y si con otro pasas el rato, vamos a ser feliz, vamos a ser feliz, felices los cuatro, yo te acepto el trato…”

Indiscutiblemente, la política y la ideología en los tiempos de Maluma está a salvo, pocos referentes los jóvenes encontrarán hoy de sus condiciones políticas, de vida, de las crisis sociales y de todo aquello que no amerita sea contado, ni mucho menos cantado. La referencia de los jóvenes a través de Maluma es casi inexistente, encontrar un referente implica un esfuerzo no de certeza, sino de creatividad. Por ejemplo: algunas de las múltiples y anómalas alianzas políticas, tanto locales como federales empecinadas en ganar las elecciones de 2018 pueden sin problema tomar como himno y coreografía del “perreochacalonero” que desata esta melodía y, como referente filosófico y político, su circular lírica: “Si conmigo te quedas o con otro tú te vas, no me importa un carajo, porque sé que volverás. Y si con otro pasas el rato vamos a ser feliz, vamos a ser feliz, felices los cuatro. Te agrandamos el cuarto… yo te acepto el trato…”

Así la política en los tiempos de Maluma.