La peor Legislatura

Y pensábamos que la anterior Legislatura era la más peor que ha tenido Tlaxcala, pero parece que ésta le ganó, fue el comentario que surgió de forma natural en una plática entre compañeros sobre el trabajo realizado por los diputados que integraron la LXII Legislatura local con relación a sus antecesores de la LXI Legislatura.

Es cuestión de apreciación, desde luego, sin embargo, para una gran mayoría de la población tlaxcalteca la labor hecha por los ahora 25 ex diputados locales fue negativa en el año y ocho meses que duró su gestión, lo cual se reflejó, en parte, en que ninguno de los flamantes legisladores que buscaron su reelección ganó su distrito.

Lejos de deslindarse de la mala imagen que dejaron los integrantes de la LXI Legislatura, los de la LXII no quisieron quedarse atrás e incurrieron en los vicios y viejas prácticas del proceso parlamentario y legislativo que prevalecieron en los periodos de dominio de la otrora aplanadora priista.


Ahora corresponde a los 25 diputados de la LXIII Legislatura local –quienes rindieron protesta para cumplir y hacer cumplir las leyes el pasado 29 de agosto– decidir qué papel protagonizarán en los tres años de su gestión y cómo quieren ser recordados en el futuro por la población tlaxcalteca.

Pero a semana y media de haber asumido sus cargos de representación popular ya han dado visos de algunos comportamientos cuestionables, que incluso han sido exhibidos y reprochados por el coordinador estatal de Morena –cuyos diputados son mayoría en el Congreso local–, Joel Molina, quien lamentó que los parlamentarios estén más interesados por asuntos de dinero, antes que por su tarea legislativa.

Un buen inicio sería que se abocaran a revisar la aplicación de los recursos por parte de sus antecesores y no quedarse solamente en la estridencia de solicitar el derrumbe de unos muros del recinto legislativo.