La mini marcha calderonista

Los mismos que dejaron al país devastado tomaron por unos minutos la plaza pública de Tlaxcala. Con vestimentas blancas, cubre bocas, veladoras y pancartas marcharon en defensa de la democracia, la misma que pisotearon cuando fueron gobierno, la misma que enterraron en 2006, esos panistas calderonistas olvidaron que la pobreza que hoy sufre más de la mitad de población mexicana es producto del régimen de privilegios del cual ellos fueron y son ahora sus principales beneficiarios. De blancas palomitas no tienen ni un ala, veamos.

Los protagonistas principales de la mini marcha fueron piezas claves del gobierno calderonista, unos como secretarios de Estado, otros en la oficina de la Presidencia, otros más incluidos en los círculos familiares del señor de la guerra, todos fueron parte del primer círculo del poder en los últimos seis años, todos fueron beneficiados por carteras donde el dinero y el poder estuvieron al alcance de sus sucias manos; fueron, por decir lo menos, los principales cómplices de la guerra contra el crimen organizado que enlutó a miles de familias en el país, los mismos que afirmaban que los mexicanos podrían sobrevivir con 6 mil pesos mensuales y con ello pagar auto, colegiaturas en escuelas privadas, tener vacaciones y tener acceso al financiamiento del crédito privado; los mismos que estuvieron ligados a los procesos electorales para buscar mantenerse en el poder, unos como precandidatos a la Presidencia, otros coordinando la desastrosa campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota, otros buscando las gubernaturas de Tlaxcala y Michoacán, o acceder a posiciones de dirigentes en la ciudad de México.

Además de compartir la responsabilidad de dejar al país hundido en la pobreza y la corrupción, se añade que todos perdieron procesos electorales pese a que hubo evidencias del uso de los programas y recursos públicos para apuntalar sus campañas políticas, uno perdió la candidatura presidencial, otro de plano llevó al matadero a “Josefina diferente”, otras perdieron las elecciones locales de las entidades antes mencionadas, todos sin excepción perdieron; sin embargo y pese al rechazo de la ciudadanía, obtuvieron como premio de consolación un lugar en el Senado, pues encabezaron las listas para entrar al Poder Legislativo sin pasar por el escrutinio de los votos.


En ese sentido se necesita ser muy cínico para atreverse a tomar las calles de una ciudad y denunciar fraude electoral, se necesita tener pérdida de memoria para olvidar que en años anteriores estos panistas se opusieron al voto por voto, casilla por casilla. De hecho, fueron los principales promotores del descrédito del movimiento social de resistencia civil pacífica que encabezó el líder de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador. Resulta lamentable que los calderonistas sigan desprestigiando al de por sí débil régimen democrático.

El desprestigiado sistema electoral debe leerse a la luz de los procesos de alternancia, pues después de una larga marcha por la democratización del régimen político que data de fines de los años sesenta y cuyo fenómeno histórico es conocido como el proceso de transición, los panistas al llegar al poder en el año 2000 olvidaron sus principios ideológicos como partido político, abandonaron la bandera del bien común y en cambio amasaron el bien personal, la historia política de los últimos 13 años está envuelta de regresión autoritaria y de prácticas de corrupción en todos los poderes públicos, cobijados por la Presidencia de ambos sexenios.

Mucho se ha escrito sobre la oportunidad histórica que tuvo el panismo de cambiar el estado de las cosas, de darle una verdadera sacudida a las estructuras corporativas que sirvieron de soporte del PRI, pudieron desmantelar a los sindicatos charros, pudieron dar pasos significativos en la lucha en contra de la corrupción; sin embargo, hicieron todo lo contrario, ni Fox, ni el flamante becario de Harvard movieron un dedo en esa dirección, por el contrario favorecieron la corrupción en las más altas esferas del poder, de hecho en materia electoral aprendieron y aplicaron las mejoras prácticas políticas del Manual de Carreño como fue el uso de los programas sociales para fines electorales, no conformes retomaron las mejores experiencias de la guerra sucia en España y América Latina, no dudaron en asesorarse para calumniar a los opositores o para aplicar la clásica de cooptar,  reprimir y probablemente eliminar a sus adversarios, resulta que luego de 12 años en el poder estemos volviendo a repetir historias que parecían que formarían parte del antiguo régimen, de hecho el descredito de las instancias electorales se debe en gran medida a que el partido blanquiazul negoció con los poderes fácticos su legitimidad política y éstos hicieron de la vida pública su mejor burdel.

Por ello la mini marcha carece de sustento social, no tiene ni puede tener legitimidad si los que la encabezan son impostores de la democracia, son quienes han utilizado el poder público para salir de su pobreza, no pueden tener apoyo quienes reciben canonjías de casi medio millón de pesos a cambios de favores en el Senado.

De hecho, sería muy ingenuo que los que fueron candidatos crean que el apoyo de los senadores sea por el simple respeto a la democracia en la entidad, sería iluso suponer que en realidad les importe un poco el resultado electoral, es muy probable que una vez más los senadores calderonistas estén usando la coyuntura para mantenerse vivos en un escenario donde las puertas del partido a nivel nacional se las han cerrado, de lo que se trata es mantener la llama antes que termine por caerles el diluvio.




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