La marcha fúnebre del PRI

Dado el escenario político luego de la aplastante derrota que sufrió el partido en el poder en las elecciones del 1 de julio, poco a poco el partidazo empieza a dar signos de descomposición que lo llevarán a su desaparición. En el nuevo mapa político, el tricolor dejará de ser opción electoral y de gobierno y es probable que la mayoría de las bases se traslade a opciones diferentes, ante la ausencia del hueso, de presupuesto y de proyecto a futuro continuará la marcha al funeral del PRI.

Si el PRI logró sobrevivir a la elección del 2 de julio del año 2000, ahora todo indica que en 2018 no repetirá esa historia, si logró permanecer 12 años fuera del gobierno y encontró en los gobiernos estatales, en el Congreso de la Unión y en los congresos locales los espacios para seguir teniendo presencia territorial, de gobierno y acceso a recursos, ahora todo indica que el soporte político que le permitió competir con éxito en el año 2012 se está desmoronando. El partidazo perdió todas las elecciones para gobernador en disputa, la mayoría de los 300 distritos electorales, así como los congresos locales, su representación en el Senado y en la Cámara de Diputados será simbólica y cada día que pase los gobiernos estatales emanados del PRI se alinearán al nuevo presidente. Al sentirse huérfanos y ante la necesidad de recursos públicos, más temprano que tarde se sumarán al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Dado el número de votos que obtuvo el PRI, las multas a las que se ha hecho acreedor por parte del INE, así como el programa de austeridad anunciados, que entre otras cosas incluye disminución de las prerrogativas a los partidos políticos, ahorros por miles de millones de pesos en el Poder Legislativo, así como reducción de los salarios de los legisladores y un control sobre el uso de los recursos públicos muy riguroso, permiten suponer que las arcas del partidazo irán haciendo agua al tricolor, que en breve iniciará el recorte del personal administrativo y, por ende, está por verse la desbandada de los operadores políticos en los espacios territoriales, sin recursos, sin programas sociales y sin visión de futuro. El escenario para ese partido es catastrófico.


Aunado a ello, hay otros factores que deben analizarse por los efectos que tienen y tendrán, en principio, el abandono de la plaza por parte del gobierno y del presidente Peña Nieto, quien ya cerró el gobierno, el vacío de poder ha sido llenado por el presidente electo y aunque el nuevo gobierno inicia formalmente el 1 de diciembre de 2018, la realidad es que Andrés Manuel ya actúa como Ejecutivo en funciones, lo que significa que el partido en el poder ya ha sido desplazado, ya sea por inacción o porque aún no acaba de digerir el tamaño de la derrota o porque en el mar de confusiones ha perdido el referente del líder natural del partido. Por si fuera poco, los aliados políticos de los últimos años ya no serán sus fieles acompañantes en los procesos electorales, el Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal) están viviendo su propio viacrucis, el primero tuvo una caída histórica en el número de votos que es ahora un partido marginal, cuyos liderazgos se están alineando muy claramente a Andrés Manuel, como ejemplo el gobernador de Chiapas, quien desde la campaña alineó a su partido al movimiento de Juntos Haremos Historia, cuyo efecto favoreció un triunfo avasallador de Morena en esa entidad, sin duda el Verde está ahora más cerca del presidente electo. Por su parte, Nueva Alianza, al perder el registro, no podrá tener fracción en el Poder Legislativo y sus escasos escaños deberán alinearse a alguna fuerza política, pero más allá de donde se coloquen sus legisladores, la gran pérdida, además del dinero público, es que han perdido el control del magisterio, sin representación política e incentivos para los maestros, estos últimos han obtenido su libertad política, que podrán utilizarla como mejor les plazca. La pérdida del control del magisterio es un duro golpe al partido en el poder, porque a pesar de que se niegan a reconocer que se seguía ocupando a la base magisterial como estrategia corporativa, la realidad es que esas prácticas clientelares, coercitivas estaban presentes, lo que se traducía en número importante de votantes, eso también lo perdió el PRI.

Sin aliados, sin dinero y sin influencia política, el partidazo se está cayendo a pedazos, basta ver que al interior del Comité Ejecutivo Nacional, el tsunami continúa, primero la renuncia de su presidente, René Juárez Cisneros, que permitió que Claudia Ruiz Massieu tomará las riendas junto con Rubén Moreira como secretario general, este último ha renunciado en medio del proceso de renovación del partido, la crisis está a tope. Devolverle el partido a su militancia y a sus simpatizantes es la evidencia de que los que están arriba han decidido abandonar el barco, entregarán el cascaron por si alguien lo quiere recoger, no para trasformar al partido desde sus cimientos, sino para deslindarse a tiempo y con ello evitar la pena de asistir al funeral.

Entre tanto, inicia el ciclo escolar. En Tlaxcala, el gobierno sigue mal y de malas, ahora nadie sabe dónde quedaron los uniformes, visto así se tendrá que ocupar la frase célebre: vestimenta según la ocasión. ¿Usted cómo irá vestido(a)? Ver para creer.