Pagan paisanos hasta $200 mil, sin tener certeza de cruzar la frontera

Norma Mendieta Mendieta, coordinadora del Cafami, señaló que pobladores de La Magdalena Tlaltelulco y San Francisco Tetlanohcan persistirán en su intento de irse a Estados Unidos, aun cuando algunos tienen prohibido ingresar a esa nación en un periodo de 10 años. Foto:Alejandro Ancona/La Jornada de Oriente

A pesar de no tener certeza de cruzar la frontera norteamericana y de pagar una cantidad de aproximadamente 200 mil pesos a polleros, pobladores de La Magdalena Tlaltelulco y San Francisco Tetlanohcan persistirán en su intento, aun cuando algunos tienen prohibido ingresar a esa nación en un periodo de 10 años.

Así respondieron a una investigadora de la Universidad de Boston (Estados Unidos), quien estuvo en esos dos municipios para aplicar entrevistas a los habitantes, informó Norma Mendieta Mendieta, coordinadora del Centro de Atención a las Familias Migrantes Indígenas (Cafami).

“Varias personas comentaron que van a seguir intentando cruzar, a pesar de que les cobran una cantidad estratosférica, de alrededor de 200 mil pesos”.


Además –subrayó- de la enorme suma que pagan a quienes les ofrecen ayudarlos a cruzar, nadie les garantiza que vayan a lograrlo realmente; a lo mejor se quedan en la línea o la pasan pero los deportan y regresan endeudados.

No obstante, esos paisanos difícilmente se dan por vencidos, incluso si tienen “el famoso castigo de que ya no pueden regresar en 10 años” por haber sido detectados. “Aun así la gente sigue diciendo, me voy a ir porque aquí no hay las condiciones”.

Resaltó que estas personas están acostumbradas a ganar en ese país cinco veces más de lo que les pueden pagar si se quedan en México. En el caso de Tlaxcala –añadió- ganan salarios mínimos que no les alcanzan para cubrir sus necesidades.

“Quisiéramos que ellos dijeran, nos quedamos, vamos a ver qué se puede hacer aquí; pero si no están viendo respuesta por parte del estado para generar empleos decentes y bien pagados, a qué se quedan”, apuntó.

Algunos no logran pasar la frontera y quedan endeudados

Sin embargo, estos habitantes de La Magdalena Tlaltelulco y de San  Francisco Tetlanohcan “se van para que su familia viva bien aquí, porque ellos al llegar allá la pasan mal, las condiciones en que viven no son cómodas”.

En las entrevistas realizadas por la investigadora –dijo- la mayoría de personas que reconoció ser migrante y que no cejará en su pretensión de conseguir su objetivo de cruzar la frontera, son hombres de diferentes edades.

Pero también hay mujeres, una de ellas afirmó que una vez terminado su castigo de 10 años, pues fue detectada y repatriada, intentará pasar nuevamente, junto con sus dos hijas que tienen autismo, “porque aquí no han recibido atención adecuada”.