LA ÉLITE MARGINAL

Las élites culturales, intelectuales o sociales son aquellas que se convierten en referente  simbólico en ciertos momentos en una sociedad determinada. Estos pueden ser artistas, intelectuales, académicos o personas dedicadas a la actividad  filantrópica.

Tanto en Tlaxcala, como en todo el país, algunos de los que destacaban en estas áreas eran incorporados a la representación popular, particularmente en la Cámara de Diputados, de Senadores o en las presidencias municipales, como un mecanismo de cooptación.

Miguel N. Lira aspiró a ser gobernador  del estado y a pesar de que contaba con el reconocimiento de la sociedad tlaxcalteca y tenía prestigio nacional, cuando hizo el intento de trasladar su vida al terruño sus propios pisanos lo expulsaron.


En la época moderna, Tlaxcala no ha tenido figuras señeras en la cultura y las que han destacado casi siempre han trabajado en proyectos personales sufragados por el gobierno estatal. La  transición no los tomó en cuenta.

Algunos de ellos han figurado en las nuevas formas de gobernanza. Cuando aparece el Instituto Electoral de Tlaxcala, algunos de ellos son designados para integrar su consejo, destacan quienes en ese momento se dedican a las letras y el periodismo.

Lo mismo ocurre con el surgimiento del organismo para la defensa de los Derechos Humanos y a efecto de darle legitimidad al organismo que nace como reflejo de la actividad nacional, se nombran a algunos de ellos, el espacio fue para los pintores.

Aunque existe un grupo más o menos significativo de científicos, particularmente en el área de ciencias biológicas, algunos de ellos han sido tomados en cuenta para formar comités, pero jamás les ha sido otorgada la responsabilidad para dirigirlos.

Es importante destacar que la élite cultural, intelectual o social en Tlaxcala es muy pequeña y la mayor parte de estos se han convertido en líderes de capilla, lo que determina que su participación en la sociedad sea casi marginal.