La carrera política y los medios

El político es hasta cierto punto un narcisista por naturaleza, afición, oficio o estrategia.

Los políticos suelen consumirse a sí mismos, los alcanza el castigo de Némesis, la diosa de la venganza, pues se enamoran de su propia imagen, que en el caso de Narciso ve reflejada en la fuente. Así los políticos, tal como pasó a Narciso se desbocan, se desbordan en la auto contemplación, no se pueden apartar de su imagen y ante tanta belleza, terminan arrojándose a la pileta de agua como Narciso, y de ella jamás saldrán, ni siquiera en forma de flor como le pasó a aquél.

La cámara, el reflector y el flash es el preámbulo de la visibilidad del político, de su aparición en el espacio público, sea para bien o sea para mal.


Desde los años cuarenta del siglo pasado, cuando la televisión se inauguró en México fue importante la transmisión del cuarto informe del entonces presidente Miguel Alemán. Los medios de comunicación se convirtieron en el espacio anhelado de los actores políticos, era la herramienta que permitiría evidenciar, además de su magnánima imagen, sus acciones concretas, sus logros, sus bondades, sus aciertos, no así, sus desaciertos, infortunios, excesos, desencuentros, desfiguros e incongruencias.

Desde entonces, el arte de los medios consistió en vender caro su amor, en cotizar muy alto el poder de visibilizar o invisibilizar lo que el cliente exigiera. Los políticos, funcionarios y demás figuras públicas, que ahora sí eran más públicas porque estaban en los medios de comunicación, fueron los mejores clientes. Pronto estos grupos se embriagaron de sí mismos y saturaron a las audiencias con su voz, su imagen y sus mensajes siempre positivos.

En una democracia medianamente consolidada los medios de comunicación se convierten en actores fundamentales para el equilibrio del poder, es a través de ellos que se denuncia, critica, exhiben y premian las acciones de los políticos y funcionarios públicos. Los medios de comunicación son un intermediario entre el poder y el ciudadano, crean opinión, tendencia, forman carreras, forjan candidatos, hunden personalidades y sepultan aspiraciones.

La prensa y el poder es una relación compleja que oscila entre el amor y el odio, condescendencia y sumisión.

Los funcionarios y políticos de Tlaxcala han evidenciado ya su espíritu narcisista, sea por naturaleza, afición, oficio o estrategia. En la prensa local la aparición de los funcionarios devela la necesidad de estar presente en el espacio público y apoderarse del ojo ciudadano para gestar su carrera política.

Múltiples funcionarios de las dependencias de gobierno parecen estar compitiendo ya por la visibilidad y la aprobación social. Algunos lo hacen de manera natural, con oficio y por estrategia, mientras que otros evidencian que lo hacen sólo por afición.

Algunos funcionarios posan con su sector para justificar con su presencia su inmovilidad y desorientación política, sonríen, abrazan a su prójimo, viene la foto acompañada de una nota hueca, sin contenido, sólo expone las visitas de dichos funcionarios, sus labores de acompañamiento a las autoridades superiores de la entidad, realizando giras de reconocimiento y nada más. La nota se cierra.

Otros funcionarios siguen ocultos, refugiados en el trabajo de escritorio, atendiendo las demandas ciudadanas en la privacidad de la oficina, cómodamente con su equipo de trabajo, al lado de los suyos.

Otros funcionarios apenas se visibilizan acompañando al gobernador del estado en sus actividades de inauguración, juntas de trabajo, entrega de reconocimientos y visitas distinguidas. Pocas veces la prensa escribe su nombre, narra sus acciones y menos muestra su rostro. Son funcionarios incógnitos.

Esperemos que las acciones de los funcionarios de Tlaxcala, tanto los que siempre son presentados en fotos huecas y noticias ajenas a ellos, así como los que siguen ausentes aparezcan en los medios mostrando la concreción de proyectos, alcanzando metas y, sobre todo, que al menos se muestren trabajando por la comunidad tlaxcalteca. Ello es primordial también para la carrera política, ya que parecen olvidar que están ante un periodo de gobierno corto.