La ambición no es buena consejera; Delfino Suárez coqueteó con Morena

Las ambiciones personales muchas veces son buenas consejeras y al parecer eso le ocurrió al ex panista y hoy socialista Delfino Suárez Piedras, quien cegado por su crecimiento político, al parecer, le llevó a traicionar a quien le tendió la mano.

El dos veces legislador local, una por Acción Nacional y ahora por el PS, parece que sabe muy poco lo que es la lealtad.

Hace algunos años recibió todo el apoyo de su otrora jefe político, Héctor Ortiz Ortiz, cuando éste fue gobernador, al grado de que recibió de él todo, sí, todo, lo necesario para lograr la diputación local bajo las siglas del PAN.


Tras la conclusión de los cargos de ambos, uno como titular del Ejecutivo local y el otro legislador, la distancia se hizo evidente, el segundo sintió que su ex jefe le debía más de lo que le había dado.

Así buscó nuevo cobijo y en el regazo de Rosalía Peredo Aguilar lo obtuvo hasta resurgir como el ave fénix ahora bajo las siglas del Socialista.

Ella le dio la candidatura a diputado local en los comicios de 2014 en los que perdió a manos del panista Roberto Zamora Gracia.

No obstante, nuevamente fue ungido abanderado a ese mismo cargo y hasta por la vía plurinominal y uninominal, Suárez Piedras había asegurado su regreso al Poder Legislativo y lo que ello conlleva.

Con esa posición en sus manos y en la cartera, la historia se volvió a repetir y Delfino se sintió con los tamaños necesarios para arrebatar el control del PS a su otrora protectora Rosalía Peredo.

Pero la estrategia no iba encaminada a fortalecer dicho partido, sino en lograr el control para ofrecerlo a Morena en una negociación que le permitiera a él la nominación a la candidatura como diputado federal por el distrito 01 en los comicios venideros.

La ambición lo cegó y ahora puede quedarse sin partido, sin candidatura y sin aliados, porque su estrategia se le frustró. Lo dicho, la ambición nunca será buena consejera.