Juan no votó por no creer en los políticos

José Hernández no tardó en depositar su voto en una casilla de Cuahuixmatlac, pues asegura que el sentido de su sufragio lo decidió porque escuchó las propuestas de los candidatos
José Hernández no tardó en depositar su voto en una casilla de Cuahuixmatlac, pues asegura que el sentido de su sufragio lo decidió porque escuchó las propuestas de los candidatos

Hace casi 40 años, Juan Sánchez sufragó por primera vez y –advierte– “fue la última”. No cree en los políticos.

“Si voto o no, ellos ganan, eso no beneficia ni perjudica a nadie. El voto vale, pero cuando el gobierno apoya, cuando necesitamos algo y lo da, pero si nada más es para su bolsillo, pues no”.

Juan Sánchez prefiere pasar un domingo en el parque de Apizaco, al lado de su esposa y degustar una nieve. Confiesa: “No voté”.


“Una sola vez he votado en mi vida y –recalca– creo que en lo que me queda no pienso volver a votar. Cuando lo hice era yo joven, de 18 o 20 años de edad. Como decía un señor que conocí, pa’ los tres días que me quedan, me da igual votar o no votar”.

–¿Qué le decepcionó de la política y del gobierno?

–He sido un poquito, así medio… como que no me llama la atención.

–¿O no cree en los políticos?

–Pues  hay parte de ambas cosas, responde este hombre originario de Muñoz de Domingo Arenas.

“En primera porque no me gusta, en seguida, a lo mejor no tengo facilidad de palabra para estar en política. Mis metas y mis propósitos han sido otros y gracias a dios he salido adelante sin depender de los políticos.

“Por lo que he visto que el que entra allí es pa’ que se lleve algo, dinero y pueda ser más rico de lo que ya ha sido o de lo que tiene. Me platican que los políticos han dicho, ¿quién me puso?, el pueblo, pues el pueblo que me mantenga. Así de fácil.

“Sí, así de cinismo. Entonces, sale sobrando mi voto, el de usted, el de quien sea. Simplemente ya no se les cree, tratan de conseguir el voto y si llegan a ganar es porque ya alguien está detrás de ellos y les dicen, tú quedas. A lo largo de los años siempre ha existido eso”.

–¿Cuántos años tiene usted?

–Voy pa’ los 60.

“Así, en lo personal, que yo piense que los políticos han hecho algo por la comunidad, no. Hasta he tenido la necesidad de emigrar en varias ocasiones a Estados Unidos por desempleo. No hay trabajo. Dicen que apenas subieron el sueldo, pero ¿de qué sirven dos pesos?”

Y asevera molesto: “Ellos traen buen carro, del año; tienen buena casa y a quien quieran de las mejores damas se suben a su carro; hijos en escuelas particulares. Es la verdad”.

En otro orden, como una liturgia o bien como una tradición, desde hace casi 65 años, don José Hernández Rojas llegó desde antes de las 8 de la mañana para votar, de nueva cuenta. El paso de los años no han hecho mella en su actitud democrática y sobre todo en su responsabilidad social de elegir a las nuevas autoridades.

Este domingo, como lo hizo cuando tenía 21 años de edad, don Pepe llegó puntual a su cita. El frío y la llovizna que lo acompañaron desde su hogar, enclavado en las faldas de La Malinche, hasta la explanada de la presidencia de comunidad de San Bartolomé Cuahuixmatlac, no fueron obstáculo para emitir su voto.

Acompañado de su inseparable “Reina”, su esposa María Josefina Sánchez, don Pepe hizo fila por más de 35 minutos para que el secretario de la mesa de casilla le recibiera su credencial de elector y a cambio obtuvo tres boletas de distintos colores.

Lento, pues dice un adagio que las prisas y las carreras sólo son para los ladrones y los malos toreros, tomó con la mano derecha las tres papeletas y así se enfiló a las mamparas.

Más tardó en llegar a ese destino que salir, don Pepe  ya había resuelto la situación.

–¿Don Pepe, fue muy rápido?

–Sólo le puse la cruz a donde quería y ya, si tampoco es para tanto, responde serio.

–¿Ya tenía definido su voto?

–Sí, para esos son las campañas, conozco a los candidatos a diputados, a presidentes y los del pueblo, no había mucho qué hacer, refiere seguro antes de que le marcaran el dedo pulgar de la mano derecha con tinta indeleble.

Concluido el trámite, don Pepe refiere: “tenemos que cumplir con el derecho del voto. Siempre nos quejamos de que no hacen las autoridades, pero si nosotros los elegimos debemos ver por quién votamos. Mis hijos y nietos me dieron información, sólo hice tomar mi opción”.

Don Pepe Hernández asegura que no vota ni por tradición ni por un regalo y mucho menos por un partido.

“Los viejos sí pensamos, no nos traten como si nos compraran”, refiere y advierte ante una posible insistencia: “si me quiere preguntar por quién voté, mejor ni lo haga, porque el voto es secreto”, dice para luego partir al lado de su esposa.

Por su lado, Diana Hernández cumplió la mayoría de edad el pasado 2 de junio y aunque tenía muchas ganas de cumplir con su derecho ciudadano de elegir a su próximo presidente municipal en las elecciones locales de este año, no lo pudo hacer porque, reconoce, “no me dio tiempo de recoger mi credencial de elector”.

Esta joven, que aspira a estudiar la carrera de Medicina, es entrevistada mientras espera a sus padres que acudieron a depositar su voto en las casillas instaladas en el jardín de niños Estefanía Castañeda del municipio de San Juan Huactzinco. De haber podido sufragar, comenta, lo habría hecho por alguna de las candidatas mujeres a edil de esta Comuna.

“Por solidaridad con nuestro género”, confiesa, si bien apunta que en un municipio pequeño como el de Huactzinco, la mayoría de los contendientes son conocidos y algunos hasta familiares, por lo que observa que en algunos casos “tal vez las personas se encuentren en dificultades para decidir por quién votar, pues son sus parientes o sus compadres”.

Diana Hernández asegura que una vez que concluya el proceso electoral acudirá al módulo del Instituto Federal Electoral (IFE) a recoger su credencial de elector, pues no pretende perderse la posibilidad de elegir a quienes serán sus autoridades en los comicios de 2016, cuando se elegirá al gobernador.




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