José no se vence ante la adversidad

Todos los días, José de Jesús sale a vender en la vía pública hamburguesas y hot dogs que prepara junto con su familia, con la finalidad de cubrir los gastos en el hogar
Todos los días, José de Jesús sale a vender en la vía pública desayunos que prepara junto con su familia, con la finalidad de cubrir los gastos en el hogar

“La adversidad te hace arrodillarte a diario”, sostiene José de Jesús López Gutiérrez, quien de inmediato hace una pausa para continuar su pensamiento: “pero esa acción no es para flaquear o desvanecerte para darse uno por vencido, sino para tomar aire y fuerzas para luchar siempre por los objetivos”.

Y en su dicho, este hombre ha hecho un ejemplo de vida. Ha tenido la necesidad de dejar las oficinas y una vestimenta que utilizaba como gerente de varias firmas comerciales para ahora portar gallarda e impecablemente el uniforme de su pequeña e incipiente empresa.

Todos los días, Jesús tiene una doble jornada laboral, pues por las mañanas prepara, junto a su familia, desayunos naturales, que él mismo sale a vender por alguna de las principales avenidas de la ciudad y, por la tarde, prepara y vende hamburguesas en un puesto que con muchos esfuerzos logró abrir.


Jesús tuvo la necesidad de cambiar de mentalidad e iniciar su propia aventura, pues a sus 43 años de edad y a pesar de su preparación académica, las oportunidades laborales se le han acotado, porque “aunque llegan jóvenes mejor preparados, hay que reconocer que en las empresas no les importa la experiencia, porque con las manos en la cintura prescinden de tus servicios para contratar a alguien que les sale más baratos”.

Hasta hace algunos meses, este hombre, “orgullosamente tlaxcalteca”, trabajaba en un puesto gerencial de una empresa nacional dedicada a la venta de aparatos electrodomésticos y línea blanca.

Su experiencia laboral había estado relacionada al comercio, pero como gerente en empresas departamentales de grupos del grupo Salinas y Rocha o Soriana, así como en la firma Libros y Artes del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, pero “a veces las condiciones no se dan para continuar ahí, por eso nos han quitado… a mi edad, con 43 años, ya es complicado encontrar empleo”.

Por ello, la necesidad de lograr el sustento de sus tres hijos, dos de los cuales ya estudian una carrera universitaria, uno se prepara en el rubro de las ciencias políticas y otro más como periodista o comunicólogo, mientras que la menor ya cursa el nivel medio superior, Jesús decidió incursionar en esta aventura “que la queremos hacer una firme realidad.

“Estamos dándole muy duro al trabajo porque la carestía está tremenda, los gastos en casa no dejan de correr. Por ejemplo, las inscripciones de la universidad y en la preparatoria de los hijos, y a eso hay que sumarle la comida, salud y vestido. Si nos quedamos cruzados de brazos no nos llega nada. Cuando por momentos crees que todo está cerrado, hay una luz al final del camino y yo lo encontré en esta actividad”, dice Jesús, quien al expresarse le brillan los ojos al mostrar su emoción.

Pero no ha sido fácil su incursión, pues recuerda que la licencia de funcionamiento de su pequeño puesto de hamburguesas pudo ser autorizada después de un tortuoso y casi interminable proceso burocrático de más de seis meses.

También tuvo que sobreponerse a la lucha intestina que por momentos le dieron los representantes del gremio de vendedores de hamburguesas y hot dogs que “controlan” el sector en la ciudad capital, quienes se oponían a su incursión.

“Nada es fácil en la vida y menos empezar en este negocio. Ha sido complicado, pues lograr el permiso me llevó más de seis meses, después de que me lo dieron me reubicaron en varias ocasiones hasta que me mandaron allá por el puente nuevo de Casa de Artesanías, pues existe un gremio de personas que se dedica a esta actividad y no le gusta lo novedoso, por eso me mandaron hasta ese rincón”, refiere.

Pero con su personalidad amable, Jesús se repone para enfatizar: “hay un proverbio que dice que algunas de las flores más bellas de la humanidad, por increíble que parezca, florecen en medio de la adversidad y en eso estoy seguro que nuestra empresa va a florecer”.

–¿Qué tan difícil ha sido difícil cambiar el rol de ejecutivo comercial para convertirte en vendedor ambulante?–, se le inquiere.

–Sí, claro que ha sido complicado, pero es creer en uno mismo, es quitarte las penas y complejos de salir a la calle a vender, es echarle para arriba y gracias a dios vamos para adelante. Es creer en el creador, porque este tipo de trabajo nos lleva a arrodillarnos en la mañana y en la tarde, pero para encomendarnos a él para darnos mayor fuerza, jamás para derrotarnos”.




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