José Cruz rechaza la privatización de Pemex

“Yo estoy a favor de una revuelta”, asevera contundente José Cruz Camargo, fundador del grupo de blues Real de Catorce. El músico y poeta, siempre crítico, se pronuncia contra cualquier intento de privatización del petróleo. “No los vamos a dejar”.

A su retorno a Tlaxcala, después de la última presentación casi a mediados de la década pasada, ofrece una rueda de prensa, tras concluir su concierto en el patio del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura (ITC).

“El país está de la fregada, desde los dos panistas quesque presidentes y ahora con éste otro priista es un total despojo de recursos naturales, no nada más del petróleo, sino de las playas, los litorales nuestros y de las minas”, sostiene.


“Sabemos que las condiciones de corrupción están llegando a extremos peligrosos, he escuchado que la Secretaría de Gobernación está desarmando a grupos civiles armados y eso es el temor que tiene el Estado, de que surja una revuelta y yo estoy a favor de una revuelta”.

Antes, lo afirma frente a cientos de almas concentradas. Todas unidas en el ritual dirigido por quien es considerado una leyenda del bues nacional.

“Llévate la historia”, piden a gritos jóvenes seguidores de la banda.

“Ya se la llevaron el PRI, el PAN… ahora se quieren llevar nuestro petróleo, no los vamos a dejar… yo voy a estar en las marchas, en el zócalo, en todas las ciudades, preparado con mi bastón, para agarrarlos a chingadazos”, advierte José Cruz.

En el ceremonial, la lluvia danza al compás del blues.

Al del sonido de la armónica que José Camargo toca magistralmente. Al de la poesía de Oscar Molina y al de la suave voz de la joven María José Camargo.

Cuerpos que se mecen uniformes con la cadencia del saxofón, de la batería, de las percusiones, del bajo. Al son de Paria´s blues y de La medicina.

La celebración musical congrega a generaciones. A la de aquellos jóvenes de los años ochenta, cuando nació Real de Catorce hasta a las nuevas que corean las letras creadas por José Cruz.

“Para mí es un honor estar tocando con tanto joven, que son como la sub veintitrés, yo soy ya de la sub de los cincuenta”, agradece.

El público se entrega al maestro Camargo. Quiere escuchar La venenosa, Pago mi renta con un poco de blues, Mujer liviana, Hombre de tu vida y El ángel.

El compositor lo complace. Pero le requiere paciencia. “Espérenme tantito, antes de que me cargue la chingada”.

José Cruz Camargo necesita llenar de aire sus pulmones. Sus asistentes le acercan un tanque con oxígeno. Le lleva escasos minutos.

La respuesta es solidaria. Los jóvenes se muestran comprensivos ante la enfermedad que afecta al músico desde el año 2005. Saben que su salud está deteriorada.

La esclerosis múltiple obliga a Camargo a permanecer sentado en todo el concierto. En ocasiones habla con dificultad, pero canta y toca la armónica sin problema alguno. Goza el blues.

El público se rinde ante el himno de Real de Catorce, Azul. Y la lluvia también. Apenas se distinguen unas gotas. El ritual casi termina. El blusista concede tres canciones más en el segundo concierto de la Temporada de Jazz 2013.

El aguacero se extingue casi al compás de las últimas notas de blues. José Cruz Camargo deja el escenario, aclamado por tlaxcaltecas incondicionales a su música. Sale de pie, camina con lentitud, apoyado en su ya inherente bastón.

En silla de ruedas y rodeado de sus jóvenes músicos que ahora lo acompañan, luego de la separación de integrantes de la banda original, el líder del afamado grupo mexicano concede una conferencia a la prensa local.

Reitera: “para mí cada nuevo concierto es una aventura, como volver a nacer. Estoy muy feliz”. Reafirma que Real de Catorce hace blues en español; que usa el jazz y la síncopa, “porque no estamos encasillados en esa cuadratura del blues, por eso improvisamos tanto en el escenario.

“El blues clásico ya es un folclor, desgraciadamente está limitado a ser un folclor de Estados Unidos… desgraciadamente los gringos no tienen raíces, pero nosotros sí… son enseñanzas huicholas”.

Habla de su enfermedad. Recuerda que hay una red de apoyo que recauda fondos para costear sus tratamientos. Cambia de la medicina alópata a la alternativa. “La verdad hasta yo me sorprendo, ¡qué andas haciendo parado a estas horas! Yo nací para estar vivo y si me tendré que ir algún día, así será”.

Asienta que no quiere ser ejemplo de nada. “Pero esta actitud de salir al escenario de pie, quiere decir que sí se puede vivir con una enfermedad terminal y que si hay creatividad en todos los que estamos tocando, hay vida, si respiramos estamos vivos”.

Habla del pasado y el presente. Del Real de Catorce antiguo y del nuevo. “Antes podía bailar y ahora ya no puedo, pero estoy justamente con la gente que tengo que estar; son mis amigos y son de calidad moral. Honestidad a prueba de fuego”.

Cuenta que el año pasado participó en el Festival de Blues y Jazz en Real de Catorce, San Luis Potosí, donde se pronunció a favor del respeto de las tierras huicholas y al territorio nacional. “Nuestra postura la compartimos todos, es muy abierta. No estamos jugando a la mercadotecnia, tampoco somos hijos de Televisa, no vendemos nuestro compromiso.

“Somos apartidistas, pero libres pensadores y no nos vamos a entregar a cualquier causa a ciegas, analizamos las situaciones reales”.

José Cruz precisa que Real de Catorce es un grupo de vanguardia, que ha recorrido continentes con blues en español. “Nos da reafirmación e identidad”. Adelanta que está por grabar un disco experimental de raíz negra. Camargo hace arreglos y elabora proyectos. Es imparable.

José Cruz Camargo envía un mensaje a las y los jóvenes: “Busquen su propia luz, en su voz interior… hay que hacerla nacer. Evidente y verídica”.




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