Incumplen autoridades religiosas y civiles indicaciones de INAH

Autoridades civiles y religiosas de algunos municipios cuyos templos resultaron con algún grado de daño por los sismos del pasado mes de septiembre, no respetan las indicaciones emitidas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para evitar actividades que afecten más los inmuebles.

Lo anterior lo reveló el director del Centro INAH-Tlaxcala, Eduardo Emilio Velázquez Gallegos, quien no obstante de esta actitud de las autoridades descartó la posibilidad de que el instituto vaya a emitir algún tipo de sanción contra las personas, si bien, ratificó el llamado a que se dejen de realizar actividades que dañen aún más a los templos.

De acuerdo con el delegado, este tipo de situaciones se detectaron principalmente en las festividades religiosas decembrinas del año pasado, aunque prefirió no dar a conocer los nombres de las comunidades y municipios donde se incumplió con las indicaciones emitidas por el INAH.

De acuerdo con la revisión de los especialistas, 133 templos religiosos de Tlaxcala –35 por ciento del total que existen en la entidad–resultaron dañados por los sismos del mes de septiembre pasado—principalmente el del día 19–, de los cuales 22 presentan afectaciones importantes, 11 de ellos muy serios y 111 que tienen afectaciones menores, aunque algunos van a requerir de una aplicación muy especial.

Los templos con mayores daños son San Felipe Ixtacuixtla, Santa María de la Natividad y su casa parroquial, de Natívitas, los anexos curales del templo de Santa Cruz Tlaxcala, la iglesia de El Carmen, en Aztama, municipio de Teolocholco, la parroquia de San Francisco y el ex convento franciscano de Tepeyanco, la parroquia de San José y la Basílica de Ocotlán en la capital tlaxcalteca, la capilla de San Diego de Alcalá, la capilla de la Santísima Trinidad, la parroquia de San Pablo Apostol y el templo de Belén en Apetatitlán.

También la iglesia de San José Atoyatenco, municipio de Natívitas, y el templo de San Jorge Tezoquipan, en Panotla, el templo de San Lucas Tlacochcalco, San Luis Obispo, en Teolocholco, el ex convento de Santa María de las Nieves en Totolac, el templo de San Marcos Contla, el ex convento de Atlihuetzía y la iglesia de San Jerónimo Zacualpan.

Velázquez Gallegos recordó que entre las recomendaciones que se hicieron a las autoridades religiosas y civiles de las comunidades cuyos templos sufrieron algún nivel de daño está el evitar vibraciones de cualquier tipo cerca de los inmuebles.

“Se les pidió que en primer lugar no siguieran con la actividad de quema de pirotecnia, bombas, cohetones, y demás, que eso recurrentemente está generando un daño progresivo a los edificios, segundo, que no hagan las verbenas y los bailes, el sonido estridente que de alguna manera la misma vibración también afecta independientemente de que los espacios tienen un destino de origen”.

Sin embargo, lamentó que estas indicaciones no estén siendo aplicadas, además observó que aún continúan presentándose movimientos telúricos en el país.

No en todos los casos, hay municipios con los que se ha trabajado muy a gusto, que han sido muy responsables, tanto fiscales como sacerdotes y autoridades civiles, por supuesto, pero también hay municipios donde nos ha costado un poco más de trabajo, pareciera que ya pasó la emergencia, pareciera que ya no sucedió mas y estamos todavía, sigue temblando, es una situación que no va a parar”.

Refirió que en algunos templos, el INAH autorizó realizar algunas actividades de forma restringida, como  el caso de la basílica de Ocotlán.  “Hay templos donde se permitió que se desarrollara ya la actividad religiosa que corresponde, sin embargo, también fuimos enfáticos para que tanto los sacerdotes como los fiscales midieran consecuencias, midieran riesgos, que se acordonaran las áreas donde pudiera haber una precipitación de materiales, que pudieran generar algún daño físico a los fieles”, indicó.