Inconforma a campesinos la forma en que opera el seguro catastrófico: Cioac-D

Alberto Ávila Montaño, dirigente estatal de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos Democrática (Cioac-D), aseveró que todavía prevalece inconformidad entre productores por la forma burocrática en que opera el seguro catastrófico y porque además de no reconocer el siniestro, la indemnización que les pagan no les permite recuperarse de las pérdidas económicas.

“Están los famosos seguros de cultivos, con los que ahí andan engañando al campesino, porque cuando llega un siniestro, los inspectores que mandan a supervisar, dicen, esta milpa todavía da cosecha, aunque no sea cierto”, expuso.

Por eso –agregó- cuando termina el ciclo agrícola, al final de cuentas ya no se recupera ni la inversión que se realizó para la siembra, ni tampoco se logra la cosecha.


“Quien en realidad se lleva la lana, son los seguros; por esta razón la gente dice, vayan al diablo, no queremos saber nada de eso, porque ponen muchas trabas y no se reconoce el daño causado por fenómenos; es una situación muy difícil”, apuntó.

Recordó que hace algunos años, organizaciones campesinas fueron obligadas a efectuar una caravana hacia la Ciudad de México, para exigir a las autoridades federales su apoyo, porque el clima provocó la pérdida total de cultivos.

El dirigente de la Cioac-D añadió que en Tlaxcala el trato hacia los agricultores no es de respeto, pues “hay un señor que se llama Rafael Pelcastre, que todavía está en la Secretaría de Fomento Agropecuario (Sefoa), y dijo que a mí no me pagaban porque ya estaba viejo, entonces ¿quiere decir que como ya estoy viejo ya no trabajo?, no es cierto; lo reté a ir a trabajar los dos y ver quién rinde más, pero no quiso”.

Comparó que el seguro paga mil 500 pesos por hectárea, “sin embargo, cuando la inversión de siembra es de al menos ocho mil 500 pesos por hectárea”, la indemnización representa solamente 17.6 por ciento. “El campo está abandonado”.