Histórico

Histórico, el PRI podría quedarse sin ninguna representación en el Poder Legislativo local; la víspera, la Sala Regional del TEPJF le quitó la única posición que tenía al revocar la asignación de diputaciones plurinominales y se la dio a la familia Ortiz Ortiz y a su PAC.

Lo samaritano que fue el tricolor con sus aliados –así como el exceso de confianza, la inoperatividad, sus luchas y traiciones internas–, le costó demasiado caro, porque mientras sus aliados (PVEM, Panal y PS) lograron mantener el registro, el partido en el poder está a nada de quedar sin ningún diputado local.

Es más, el PVEM, ese que llaman los priistas rémora, dama de compañía y fuerza satelital, podría conservar una diputación plurinominal, lo mismo que el Panal, mientras los del tricolor rumiarían su inexistente presencia en el Legislativo.


De ser la primera fuerza política en el Congreso local, pasaría a ser nada; solo una añeja anécdota de su hegemonía se escuchará en el Palacio Legislativo, cuando sus diputados hacían y deshacían en la labor parlamentaria.

El convenio de coalición que firmaron con sus aliados, al final, es su pesado lastre, ello porque incluyeron una disposición que establece que de la votación total válida por la candidatura común se distribuirá a cada partido político los votos que correspondan a los porcentajes de votación que a continuación se indican: PRI el porcentaje remanente, después de distribuir los porcentajes correspondientes al PVEM 5.5 por ciento, Nueva Alianza 7 por ciento y al PS 7.5 por ciento.

Y más, aún, fijaron que en el supuesto de que el porcentaje de votación obtenida de la candidatura común no alcance para conservar la acreditación o registro de los partidos aliados ante la autoridad electoral local y tener derecho al otorgamiento del financiamiento público, tal y como lo señalan los artículo 85 y 87 de la Ley de Partidos Políticos para el Estado de Tlaxcala, en orden de prelación conforme al convenio “se le otorgará el número de votos necesarios y suficientes para el otorgamiento del financiamiento público del PRI”.

Es decir, el tricolor samaritano pecó de ingenuo o sobreestimó su poderío, al grado que regaló sus votos y ahora, de no pasar nada en la Sala Superior del TEPJF, se quedarán, históricamente, sin ninguna representación en el Congreso local.