“Heredar la deuda”: las paradojas de la reciprocidad en las familias tlaxcaltecas

Eduardo Abedel Galindo Meneses

La vida en familia de Rubén y Aura, una pareja joven del estado de Tlaxcala, comienza hace 10 años cuando ambos cursaban sus estudios de licenciatura en la Ciudad de México. En ese tiempo, nunca se enamoraron, pero desde ahí se frecuentaban de manera regular. “Nunca se perdían la pista”. Este modo de relacionarse se entretejió de manera “natural”, porque ambos no querían tener “nada serio”. Hasta que pasó el tiempo y varios años después decidieron vivir juntos en un cuarto de estudiantes que rentaban en la Ciudad de México. Posteriormente, el anhelo de superación profesional separó a Rubén y Aura. Él decidió “quedarse a vivir en la ciudad” para comenzar con sus estudios de nivel doctoral; mientras que ella haría lo propio y se trasladaría a Puebla para así estudiar una maestría. De esa manera, mantuvieron su relación por seis meses, algo que algunos especialistas han llamado: living aparte togheter. En este tiempo decidieron que Aura se embarazara, decisión, que entre varias cosas les llevó a considerar buscar una casa y “estabilizar a la familia”.

Encontrar un hogar propio, como lo deseaban, no sería nada fácil. Ambos no contaban con capital que les permitiera comprar un bien inmueble, tampoco poseían propiedades heredadas, no cumplían con un historial crediticio en una entidad financiera (si bien existía rastro en sus cuentas de recibir dinero esto correspondía al pago de la beca de gobierno, por lo cual para lo que se necesitaba no valía) y mucho menos podían apoyarse de alguna prestación social que les permitiera acceder a créditos como los otorgados por Fovissste o Infonavit.


No obstante el vivir juntos, en familia, “lejos de sus padres”, se mantenía como una meta vigente. Buscaron todas las formas, pero nada les resolvía su apuro. Hasta que al final la mamá de Aura, decidió “heredar la deuda”. De esta forma, la mamá de Aura, quien trabaja como secretaria en el Sistema de Educación Pública de Tlaxcala desde hace más de 10 años, tramitó su crédito Fovissste. Una vez resuelto el crédito, Aura y Rubén “compraron” la casa en donde actualmente residen en el estado de Tlaxcala. Claro, antes de ello, Rubén quien no quería vivir en Tlaxcala, buscó varias casas en una zona “accesible y segura” pero, por el monto del crédito otorgado solo la encontraron en dicha entidad. Además de que se “dieron cuenta” que más adelante estar cerca de la familia de Aura traería buenos beneficios, como el de “tener de quien apoyarse” y tener con quien dejar a su hijo.

La ayuda no paró ahí. Pues para “amueblar” su casa nuevamente se apoyaron de la familia de Aura. En esta ocasión fue el papá de ella, quien les prestó su tarjeta de crédito para “comprar” una cocina integral, una sala, una cafetera y un comedor. Hoy día, mes tras mes, Rubén y Aura “pagan” a los papás de ella la suma de las dos “deudas” (la de los muebles y la casa). Ellos lo ven como si pagarán la “renta” y lo suman a los gastos mensuales de la “despensa”, la colegiatura de la guardería que es bimestral, así como el pago de sesiones de estimulación temprana a la que acuden con su hijo.

La historia de Aura y Rubén, describe no solo los lazos de reciprocidad que se tejen en las familias tlaxcaltecas y de México, sino a su vez, enuncian los retos que las familias recientes tienen por querer vivir en familia. Si bien resalta la ayuda de la familia, esta describe a su vez de manera paradójica el estatus social y económico de carácter precario en que las parejas jóvenes inician la conformación de su hogar.

Junto con otras problemáticas como la violencia de género, la desaparición forzada, la migración, la conciliación familia y trabajo y el cuidado de sí mismos, se puede llegar a dibujar el contexto que arropa a los hogares en Tlaxcala y en México. En la Facultad de Ciencias para el Desarrollo Humano se forman a licenciadas y licenciados en Ciencias de la Familia desde 2007. El modelo de intervención de estos profesionistas, traducidos en métodos de orientación, mediación y educación familiar, ha requerido discernir el carácter multidisciplinario de las ciencias de la familia y poder así ofrecer a quienes concurren en las aulas de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, conocimientos de carácter diverso e incluyente.

De esta manera, se han tejido estrategias como la conformación de la Red de Estudios sobre Familias (REDFAM), la cual ha articulado a investigadoras e investigadores a nivel nacional e internacional para discutir en congresos y seminarios los saberes en torno a las familias. Este 21, 22 y 23 de febrero, celebran su I Encuentro en la ciudad de Tlaxcala. La sede será el auditorio “Luis Carvajal Espino” de la UATx. Para esta actividad se han programado presentaciones de libros, conferencias magistrales y mesas de trabajo. Este busca ser un espacio, donde se reflexionen diversas temáticas del estudio de las familias, como por ejemplo, el hecho de que la reciprocidad entre las familias invisibiliza el incumplimiento de las leyes de mercado y su libre acceso.