Hagamos bien las cuentas

El PRI tiene 89 años de vida, de los cuales 77 ha ocupado la silla presidencial, 12 ha estado en la banca, muchos años de su existencia se acompañaron de un régimen autoritario cuyo efecto fue aplastar a las oposiciones. El partidazo a lo largo de su longeva vida ha hecho muy poco para consolidar la democracia en México, se vio obligado a sumarse a la transición y a aceptar la alternancia, sin embargo, de 2012 a 2018, una vez que recuperó la silla presidencial, ha dedicado muchas horas de sus gestiones para saquear al país, la corrupción está a tope, ex gobernadores, gobernadores, secretarios y ex secretarios de Estado y hasta la Presidencia han sido señalados por actos de corrupción, los desvíos suman miles de millones de pesos. Según cálculos internacionales, las prácticas de corrupción en México se estiman similares al 9 por ciento de Producto Interno Bruto, superior al gasto programado a la política social. No es casual que haya más de 50 millones de pobres en el país (Coneval, 2017), se roban más de lo que se gasta en el supuesto combate a la pobreza, pero como dice el PRI y el gobierno en sus spots propagandísticos, hagamos bien las cuentas. Veamos.

En el sexenio de Enrique Peña Nieto, en el cual ha participado José Antonio Meade en tres secretarías, además de la galopante corrupción, se debe añadir el crecimiento exponencial de la violencia (según los registros, 2017 ha sido el año más violento en las últimas décadas), así como el deterioro en la calidad de vida de los mexicanos, medida ésta a través del ingreso monetario y la capacidad de compra de la población mexicana, tan sólo en 2017 la tasa de inflación alcanzó el 6.67 por ciento, la cifra más alta en 17 años, entre las principales causas que han generado el fenómeno inflacionario están la liberalización del precio de los energéticos, el gasolinazo y el aumento del precio del gas natural han pegado duro en la economía familiar, aunado al escaso crecimiento económico que apenas logró el 2.3 por ciento en 2107, muy por debajo de la promesa de campaña de Peña Nieto, cuya expectativa para él era entre 5 y 6 por ciento durante su sexenio.

Sin crecimiento y con inflación, es muy complicado que haya mejoras en la calidad de vida de la población, que ahora tiene que pagar mucho más por los productos de primera necesidad. De hecho, el enojo de los mexicanos se debe a la corrupción, la violencia y la enorme desigualdad económica que se sigue agudizando.


En ese sentido, las cuentas reflejadas mediáticamente por el PRI y el gobierno no coinciden con la realidad que padecen los mexicanos, al revisar los datos de la canasta básica que cada familia debería cubrir, se encontró que con el salario promedio de los mexicanos, el dinero no alcanza y cada vez es más complicado cubrir el mínimo de necesidades de alimentación, educación, transporte, vivienda, vestimenta, recreación, entre otras. Veamos algunos datos que ayuden a comprender por qué del enojo y por qué es imposible que veamos el mundo al revés: kilogramo de tortilla, entre 12 y 15 pesos; kilogramo de huevo, entre 33 y 35 pesos; kilo de azúcar, 17 pesos; kilo de limón, entre 28 y 30 pesos; kilogramo de aguacate, 40 pesos; litro de aceite, entre 25 y 30 pesos; kilogramo de naranja, 12 pesos; kilogramo de plátano, 15 pesos; bolsa de sopa, entre 5 y 6 pesos; 400 gramos de crema, 20 pesos; kilogramo de bistec de res, 130 pesos; kilogramo de retazo de res, 76 pesos; kilogramo de carne molida de res, 110 pesos; kilogramo de pechuga de pollo, 68 pesos; kilogramo de surtido de pollo, 50 pesos; litro de leche, entre 17 y 20 pesos; 250 gramos de chile serrano, 20 pesos; kilogramo de frijol, 20 pesos; 900 gramos de arroz, entre 12 y 22 pesos; una pieza de lechuga, 10 pesos; kilogramo de cebolla, 8 pesos; kilogramo de tomate, 8 pesos: 90 gramos de café, 90 pesos; kilogramo de chicharrón, 130 pesos; pieza de pan de dulce, entre 4 y 6 pesos; kilogramo de jitomate, 25 pesos; pasta de dientes, 20 pesos; 5 litros de jabón líquido para ropa, 100 pesos; 900 mililitros de suavitel, 17 pesos; desodorante para caballero, 36 pesos; litro de shampoo, 60 pesos; crema corporal, 44 pesos; talco para píes, 29 pesos; jabón de baño, 44 pesos. A ello súmele: dos tanques de gas en promedio mensual, 800 pesos; pago de luz, entre 200 y 300 pesos; telefonía móvil o fija, 300 pesos; pago bimestral de agua, entre 60 y 100 pesos; gasolina al mes de los que tiene auto, al menos 2 mil pesos; pasajes, 2 mil pesos. Hagan sus cuentas por semana, mes y año y díganos si nos fue bien con Enrique Peña Nieto.

Desde luego hay gastos que no se han contemplado en esta descripción, falta salud, educación, vestimenta y recreación, pero si se considera un promedio por familia de 4.3 miembros, se puede hacer las cuentas para demostrar que el gobierno y el partidazo mienten a los mexicanos al decir que nos ha ido bien en este sexenio. Hemos hecho las cuentas y en efecto el gobierno está reprobado, ¿a usted le alcanza con lo que gana?, ¿usted cómo le hace?, de hecho se admira a los que lo logran. Ver para creer.