Hacer el balance

José Antonio Meade, al registrarse como precandidato presidencial del PRI, ha señalado la pertinencia de un ejercicio de autocrítica y ha puntualizado “hay que modificar realidades que duelen, vulneran y ofenden”. Este ejercicio de autocrítica, tan necesario como ausente, por desgracia, debiera ser clave para cada decisión de gobierno, sobre todo si se tomara en cuenta que, por lo menos en el ideal, en nuestro país se ha protegido a las personas por el artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y que dos principios básicos que deberían de acompañar cada decisión de gobierno son el de pro persona y el de no repetición.

Sí, hay que modificar de manera urgente las realidades que “duelen, vulneran y ofenden”, y quienes aspiran a ser autoridad y quienes ocupan un cargo público son los primeros obligados, pero no los únicos. Sí, hay muchas personas, colectivos y asociaciones que han asumido su responsabilidad ciudadana y se han hecho responsables de estas modificaciones, muchas de estas personas, principalmente periodistas y defensoras de derechos humanos, han ofrendado su vida persiguiendo este ideal. Sin embargo, hay una inmensa mayoría que debe sacudirse el miedo, la comodidad y la indiferencia, porque la corrupción y la violencia nos están destruyendo el presente y el futuro.

El año está por concluir y en Tlaxcala muchas autoridades ya están “entregando” sus primeros informes de actividades a la ciudadanía. Algunos serán de relumbrón electoral en busca de la codiciada candidatura o, si la suerte asiste, de continuar resguardándose en el presupuesto; otros, esperamos y confiamos, nos permitirán hacer un balance que identifique las áreas de oportunidad para mejorar nuestra calidad de vida, pero también para señalar los pendientes que nos rezagan.


Esta semana, el gobernador Marco Mena y la presidente de Tlaxcala capital, Anabell Ávalos Zempoalteca, presentarán sus informes de gobierno; seguramente en ellos existirán muchos elementos para analizar, valorar y cuestionar; lo realmente valioso es evaluarlos con objetividad para posicionar puntualmente las exigencias y coadyuvar en las soluciones, porque a la ciudadanía también nos corresponde sumar en lo positivo y apoyar en la erradicación de las deficiencias.