Hablar bien de Tlaxcala cuando la burocracia no ayuda.

Hablar bien de Tlaxcala cuando el gobierno no ayuda.

Hablar bien de Tlaxcala es difícil cuando la burocracia no ayuda. La primera semana de 2018, tuve la necesidad de hacer varios trámites en 3 oficinas del gobierno. El peregrinaje me lleva por la Procuraduría de Justicia del Estado, Contraloría del Ejecutivo, y Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Lo primero que me viene a la mente es el ofrecimiento del gobernador en su toma de posesión. “Mi vocación académica y política me obligará a rendir cuentas de un gobierno en el que su verdad se respalde en los hechos, y en el cual, los logros se reflejen no solo en la narrativa gubernamental, sino en la vida diaria de cada uno de ustedes”.

El ejecutivo local propuso desarrollar 2 condiciones institucionales: “primero, un gobierno que funcione, que dé resultados. Permanentemente tenemos que esforzarnos para que sea también un gobierno honesto. Y, segundo, en paralelo, implica modificar, transformar y, en su caso, fortalecer, los cimientos para articular el esfuerzo social”.


PGJE. La carta de antecedentes no penales

Obtener la carta de antecedentes no penales lleva, primero a buscar los requisitos que deben cumplirse. Por lógica, en tiempos de internet, busco el sitio de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Al abrir se lee –bajo la fotografía de Tito Cervantes: “mi compromiso es realizar los cambios materiales, de procedimiento, administrativos y éticos para lograr en corto tiempo, una mejor procuración de justicia, que deje atrás la ineficacia y la simulación, el objetivo es entonces, que los ciudadanos tengamos una convivencia armónica y de tranquilidad social”.

En la pestaña de servicios, en primer lugar, aparece la carta de antecedentes no penales. Para su expedición se requiere presentar en original y copia: 1) acta de nacimiento, 2) identificación oficial, comprobante de domicilio y 2 fotografías. Para aquellos que no cuentan con ningún antecedente.

Se presenta uno en una ventanilla, en donde alguien le pide las copias. La primera sorpresa, es que no se requieren dos fotografías ¡solo una! – no hay problema, de todas maneras, ya compre media docena. Le pone un clip a los papeles y ordena dirigirse a la caja que está al final de las ventanillas.

Ahí se pagan 160 pesos y otorgan un recibo llenado a mano. Solicitan depositar los papeles en una canasta que está en la ventanilla de la derecha. Una vez realizado esto, espero a que griten mi nombre. Luego una persona me ordena leer el documento y, como está bien me llena de tinta los dedos índice y los imprime en la constancia. Me la entrega. Hablar bien de Tlaxcala es fácil, lo difícil es hacerlo del servicio público.

Contraloría. Constancia de no inhabilitación

Al abrir el sitio de la Contraloría del Ejecutivo se lee: “a través del impulso de una modernización administrativa” se busca “una mejora de la gestión pública que genere y mantenga la confianza de la sociedad tlaxcalteca.” La pestaña de “tramites y servicios” no abre por lo que me dirijo a Tlaxcala en línea. Busco Constancia de no inhabilitación. Como respuesta obtengo: no se encontraron trámites.

Decido ir a un quiosco donde me informan -el 22 de diciembre- que no hay formatos y me invitan a volver el 3 de enero de 2018. Ese día, a las 9 de la mañana vuelvo al quiosco de Soriana Ocotlán, pero no han llegado los formatos. Escucho que en San Pablo están haciendo el trámite. Agarro rumbo a la Guanaja.  Llego a la Contraloría, hago cola para que me entreguen un formato que debo llenar. Lo lleno ¿y donde lo entrego? Fórmese otra vez y lo llamamos.

Un joven funcionario pregunta ¿Quién va a pagar? Me pide original y copia de la credencial de elector, registra los datos, imprime un recibo, informándome que puedo pagar en la caja 4 de SECTE o en cualquier tienda OXXO. Salgo de Contraloría pago en el OXXO -Allende y Guerrero- y regreso a Contraloría.

Me informan que debo formarme de nueva cuenta y cuando llegue a la puerta me llaman. Después de 70 minutos alcanzo la puerta. Ahí otra persona, me demanda el comprobante de pago, y pregunta si quiero que mi nombre y apellidos lleven acento. Le digo que sí, segundos después me entrega la constancia impresa y me dice que, si está bien, en el anverso de la ficha de pago anote que recibí original, con nombre completo, firma y fecha. Una vez cumplido el ritual, me entregan mi constancia. Hablar bien de Tlaxcala…

Licencia de conducir. Secte

Insisto en meterme a internet. Localizo el sitio oficial de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Le doy enter en la pestaña que dice trámites y servicios. Me envía directamente a Tlaxcala en línea, busco en transportes y localizo el servicio bajo el título de “Expedición, canje y reposición de licencia para conducir vehículos del servicio particular”.

Se asienta que el horario de servicio es de “LUNES A VIERNES DE 8:00 A 14:30 HORAS” y el tiempo de respuesta “20 minutos”. Previendo gran demanda del servicio, llego a las 7:15 de la mañana. Para mi sorpresa, en la calle hacen cola alrededor de 30 personas. A las 8 de la mañana es abierto el portón de acceso. Entramos respetando la fila. ¡El servicio inicia a las 8:30! Espero en la fila solo 2 horas y media.

El primer paso es entregar copia de la credencial del IFE y licencia vencida. Me devuelven una orden de pago. Salgo a la ventanilla 4, entrego la orden y quien me recibe dice: Ahorita lo llaman. Efectivamente me llamaron, pago y regreso a entregar el recibo. Imprimen una hoja con mis datos, me la dan para checar que estuvieran correctos y firmo.

Devuelvo el documento y me indican esperar a ser llamado. Así fue, me llaman, me ordenan firmar y poner mi huella en el registro electrónico, me mandan sentarme  frente a la cámara y mirarla fijamente. Se oye un clic y vuelven a decirme que espere a ser llamado.

En menos de 10 minutos, quién está detrás de las máquinas grita mi nombre y pone en el mostrador mi nueva licencia de conducir. Son las 10:15 de la mañana. En tan solo 3 horas pude canjear mi licencia. Hablar bien de Tlaxcala, no me lo permite el frío de la mañana.

Hablar bien de Tlaxcala cuando la burocracia no ayuda

Cada una de las experiencias destroza “la mancuerna eficacia – honestidad. La eficacia, por sí sola, sin honestidad, es tecnocracia cínica. La honestidad sin eficacia, es ingenuidad estéril.” En la era digital el gobierno de Tlaxcala se empeña en mantener procesos artesanales. Lo único que ha cambiado es la narrativa.

Hay que hablar bien de Tlaxcala y pedirle a la  burocracia que haga mejor su trabajo, porque solo así se puede hablar bien de un gobierno PRIista. Está en sus manos hacerlo. La forma en que prestan los servicios públicos hablan muy mal de la administración pública, no de Tlaxcala. ¡En los municipios está peor!

Eso no me provoca desánimo, al contrario, uno mi voz con la del ejecutivo local cuando pide “Que se hable de las fortalezas de Tlaxcala, de sus avances. No porque neguemos nuestros problemas, sino porque esos problemas no nos definen en lo fundamental.”

Abrí mi corazón “a un futuro prometedor que nunca antes había estado tan cerca de nosotros”.