Gasto y eficiencia

La cercanía de las fechas de Navidad y de los Reyes Magos traen consigo la ilusión de redactar una carta para que Santa Claus o bien Melchor, Gaspar y Baltazar nos traigan los regalos que queremos para ser felices todo el año.

Vale hacer esta analogía con los organismos autónomos y poderes a la hora de diseñar su proyecto de presupuesto para 2018. El lineamiento fue no plantear cantidades superiores al 2 por ciento con respecto al gasto que ejercen en 2017, pero todos, sin excepción, pedirán aumento de recursos por arriba de ese parámetro, al final de cuentas pedir no empobrece.

La cobija solo es una y si se jala de un lado, se destapa del otro y así no alcanza para cubrir a todos. En el caso del presupuesto federal, ya se ha anunciado un ajuste a la iniciativa presentada por Hacienda a la Cámara de Diputados para atender la contingencia generada por los sismos de septiembre pasado.


En Tlaxcala, cada uno de los organismos han revelado sus pretensiones económicas para cumplir sus programas de 2018, con el argumento de que deben cumplirle a la ciudadanía, ya sea en materia de derechos humanos, transparencia, educación, electoral e impartición de justicia laboral.

Todos los organismos coinciden en que tienen programas que aplicar por reformas en el ámbito federal o local, por lo que en la autorización de recursos el Congreso debería analizar las metas alcanzadas por cada ente, el número de trabajadores y su eficiencia, y las prioridades que hay.

A manera de ejemplo, el Tribunal Electoral de Tlaxcala (TET) ejerce este año 19 millones 760 mil pesos y el Tribunal de Conciliación y Arbitraje (TCA) eroga 8 millones 280 mil pesos. Pregunta: cuántos expedientes manera cada uno y la respuesta es que el primero no tiene ni el 10 por ciento de asuntos con respecto al segundo. Otra comparación sería los sueldos de los trabajadores en ambos tribunales.

El IAIP ejerce 11 millones 360 mil pesos y la CEDH gasta 20 millones 89 mil pesos este año, habría que ver cuántos expedientes manejan, cuántos trabajadores tienen y el nivel de eficiencia en sus labores. Los partidos políticos, por interés electoral, ya evidenciaron que sí pueden operar con menos recursos.