Fox, retrato de familia

Otra vez Vicente Fox. La foto tomada con parte del gabinete que colaboró durante el sexenio del señor de la botas debe leerse a la luz de dos factores: el primero como un indicador que muestra que nada es para siempre, menos en política, y en segundo, que en política la forma es fondo, de ahí que muchos prefirieron no asistir a la reunión con el ex presidente de México, como en los viejos tiempos del antiguo régimen salir en la foto tiene costos.

Salir en la foto fue una construcción, un mito convertido en realidad durante el antiguo régimen autoritario en este país, se han escrito cientos de historias que terminaron por confirmar el valor de una imagen en el pasado, presente y futuro de la clase política; dependiendo de la coyuntura y la circunstancia política, la foto podría servir para catapultar una exitosa carrera política, pero a la vez podría enterrar de una vez y para siempre toda aspiración, muchos de los actores buscaban a como diera lugar acomodarse y posar para la cámara fotográfica, ya sea con un candidato, diputado, senador, secretario, presidente, líder sindical o dirigente del PRI, de la CNC, CTM o de la CNOP, el propósito era el mismo, ser visto y ser reconocido, ser flasheado era garantía de empleo en la burocracia de la administración pública en sus distintos niveles o podría ser utilizado como parte del currículum vitae al momento de presentarse a pedir trabajo, hasta para una diputación era primordial tener evidencia de la cercanía con los de arriba.

La foto era y se pensaba que formó parte de la cultura política autoritaria y que esta práctica sería eliminada, primero, durante el proceso de transición y luego de la alternancia; sin embargo, la historia reciente ha ido demostrando que subsiste pese a todo, pues hoy en pleno siglo XXI sigue vigente para llamar la atención de propios y extraños. De hecho, eso explica que los actores sigan moviéndose con pies de plomo al momento de acudir a un evento público, el propio crecimiento de las redes sociales ha hecho más complejo el asunto, al grado que en minutos su perfil pueda ser difundido a tal velocidad que todos sepamos con quién o con quiénes estuvieron en alguna reunión con efectos positivos o negativos dependiendo del caso. El punto es que la imagen tiene vigencia como un criterio relacional, de ahí que más allá de los motivos de la reunión a la que fueron citados los miembros del gabinete en tiempos de la presidencia del Sr. Fox, el hecho adquiere tintes analíticos, pues se convirtió en un excelente indicador de la fuerza política de un ex presidente y cómo los actores que en su momento juraron lealtad, hoy han tomado distancia del dueño del rancho San Cristóbal, pese a lo que se diga, salvo excepciones muy específicas, hasta los presidentes pasan de moda, pierden influencia política y su ámbito de influencia se reduce a círculos de amigos más que a proyectos políticos de gran envergadura.


En otras palabras, posar para la foto sigue siendo un indicador para medir: influencia, decadencia, poder, nostalgia, escalera, todos componentes para situar a cualquier personaje político. Muchos de los hombres más poderosos de México terminaron posando para la foto de un círculo de amigos, ni más ni menos, retratos de familia.

De hecho, muy pocos políticos se atreven a convocar a una reunión por el temor a mostrar ante la opinión pública que han perdido influencia, pues resulta natural que una vez que han dejado el poder y que han perdido control sobre el presupuesto se vea reducido dramáticamente el grupo de los leales, quedarán al final del día los que construyeron un aprecio recíproco, los que ganaron fortunas y le deben su patrimonio, los que lograron acomodarse aun antes de dejar el poder, ya sea en una embajada, en una diputación, senaduría o gubernatura, pero no más. Eso también dejó la famosa reunión con el ex gabinete, ¿quiénes fueron y qué los mantiene unidos? y ¿quiénes no fueron y por qué no asistieron?

Resulta marginal el tema de la reunión y las trilladas frases del Sr. Fox, lo importante estriba en cómo este evento público sirve para analizar los cambios y retrocesos en valores como la pluralidad y la libertad de unos y otros en un incipiente régimen democrático. Si los actores políticos siguen auto restringiéndose en su pleno ejercicio de libertad política, significa que la sombra de los mitos de salir en la foto nos persigue y limita el desarrollo de los valores democráticos, es de suponerse que los ausentes en Guanajuato representan a millones de mexicanos que siguen convencidos que salir o no salir en la foto los deja fuera o dentro del presupuesto, también confirma que los que asistieron fueron los beneficiarios de un sexenio que utilizó los excedentes petroleros para comprar conciencias y mansiones, en ambos casos el país está de cabeza…ver para creer.