Fin del engaño y del fraude, eso que llamaron precampañas

Un verdadero fraude a la ley y a la inteligencia de los mexicanos concluyó este domingo, cuando el periodo de las precampañas presidenciales llegó a su fin. Estos 60 días de precampaña se convirtieron en un engaño a la sociedad, porque ni hubo contiendas internas para que los partidos definieran a sus candidatos ni fue de propaganda exclusiva para militantes.

En los hechos, se trataron de actos formales de campaña los que nos recetaron desde el pasado 14 de diciembre los señores José Antonio Meade Kuribreña, Ricardo Anaya Cortés y Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), una precampaña electoral es el conjunto de actos, manifestaciones, mítines y demás que realizan los partidos políticos, simpatizantes y sus militantes, para definir las candidaturas a puestos de elección popular. Pero en los tres casos, las coaliciones que competirán ya tienen candidatos únicos. No había razón de la precampañas, solo el fraude a la ley para usar esos tiempos y recursos públicos para posicionar a sus respectivos abanderados.


Lo visto y realizado en estos 60 días por los precandidatos son actos anticipados de campaña, los cuales el INE tendría que sancionar.

Durante este lapso, los ciudadanos tuvimos que aguantar 7.1 millones de spots en radio y televisión, de los cuales el abanderado de la coalición Por México al Frente, que integran PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, tuvo 1.7 millones de anuncios, mientras el precandidato de la coalición PRI–PVEM–Panal casi llegó  a los 2 millones y 931 mil anuncios del eterno aspirante ahora postulado por Morena, PT y PES, el resto fueron para difusión institucional del INE.

Además, hasta el último corte del Sistema Integral de Fiscalización (SIF) del INE, entre López Obrador, Anaya Cortés y Meade Kuribreña llevaban reportados en sus precampañas gastos por más de 30 millones de pesos, aunque han enterado ingresos solo por 19.3 millones de pesos, por lo que tenían 10.7 millones de pesos que se desconoce su origen.

En suma, todo este tinglado de precampañas ha dejado más daños que beneficios sociales, pero sobre todo ha mostrado a los tres precandidatos como mentirosos, pues han engañado al electorado de un supuesto proceso interno cuando no han tenido adversarios, son candidatos únicos.