Fin a campañas de lodo

Campañas de lodo son las que terminan el próximo miércoles, porque de propuestas legislativas y de beneficio social no hubo casi nada. La diatriba, la denostación, el pasado reciente o añejo, según sea el caso, fueron los que se apoderaron de la escena electoral.

Para desgracia de los más de un millón 100 mil tlaxcaltecas, en la pugna por acceder a una representación popular en el Congreso de la Unión y del Poder Legislativo local, nunca estuvimos presentes en sus planteamientos.

Nuestras necesidades, requerimientos, propuestas y aspiraciones no fueron tomados en cuenta al momento de elaborar sus discursos y, desde luego, está claro que ahora gane quien gane, ellos verán por sus intereses y en el mejor de los casos, los de su grupo.


A la sociedad y, desde luego, al electorado, simplemente nos vieron como simples votos que necesitan para acceder al poder y recuperar el gasto que realizaron en sus aspiraciones; jamás nos vieron, nunca lo han hecho, como necesidades o áreas de oportunidad para impulsar la transformación de nuestra entidad.

Muestra de ello es que en la última semana y hasta el próximo miércoles –quizá hasta el domingo 1 de julio– se intensificaron los ataques, los golpes bajos, las historias de mentiras o de verdades a medias, para tratar de desvirtuar al adversario. En suma, campañas negras que mostraron las bajezas y lo peor de los candidatos en su lucha por acceder al poder.

También fueron los discursos incendiarios en contra de los adversarios y de autoridades municipales y estatales, las cuales formaron parte de las estrategias para ganar adeptos.

Esas acciones no fueron exclusivas de un solo partido o coalición ni ideología. Los de izquierda, los de derecha o los de centro, por igual, recurrieron a esos paradigmas para tratar de ganar sus adeptos, incluso sin importar mucho menos conocer sus respectivas plataformas electorales.

En suma, se cumple la máxima de las campañas electorales: proponer y construir no vende; difamar y destruir, posiciona; con ello podemos advertir que si así estuvieron las campañas, muy probablemente así estará el día de la jornada comicial, entre trampas, triquiñuelas y denostaciones a espaldas del pueblo, solo con la intención de ganar un espacio electoral.