Fili

Un accidente, de aquellos que no debieran ser, sucedió. Y, Fili Martínez, comenzó a darnos muchas más lecciones de vida, como su extraordinaria fortaleza y generosidad. Recuerdo que le conocí por Malena Díaz, quien organizaba junto con varias personas amantes de la lente Foto 13, una iniciativa ambiciosa que expuso en cuanto espacio público se consiguió diversas realidades atrapadas en luminosidad de la fotografía. Además, como lo supe después, era hermano de Itsel, querida amiga.

Fili, de sencillez extraordinaria, sintetizaba las muchas cosas que nos hacen ser en la grandeza de nuestra humanidad. A él, lo vi sonriente y siempre dispuesto a ayudar y a entregar lo mejor de sí. Su nobleza y solidaridad se manifestaban en el amor por su familia, por su hermana Itsel, por su novia Viri, en el cuidado de sus mascotas y el cariño para con sus amistades… si se le solicitaba auxilio, difícilmente diría no, si algo no sabía se aventuraba a aprender, incluso cosas de soldadura para que la exposición de la primera edición de Foto 13 en el zócalo capitalino fuera todo un éxito. Su andar en bicicleta inspiró a más de una persona a pedalear y desde su lente supo capturar y regalarnos esos instantes de eternidad que nos hacían vivir y hasta sentirnos en seguridad en un mundo tan violento.

Con un genuino compromiso por hacer de este un mundo, un mejor lugar, desde esas pequeñas grandes cosas fue gran amigo, así que en sus cariños confluían lo mismo artistas, periodistas, profesionales de la fotografía, amantes de la bicicleta y el ejercicio, que pequeñas como Luna, a quien entre otras cosas enseñó a jugar cartas, además de activistas, funcionarias y funcionarios, y muchas personas más.


Como gran guerrero, de extraordinaria nobleza y valentía ha trascendido. Y mucho nos deja para la acción, pues hay que hacer mucho más para garantizar la seguridad de quienes se trasladan en bicicleta; hacer más conciencia sobre la importancia de la donación de sangre y que de vez en vez, no es mala idea, ir a acompañar a las familias que están en la sala de espera de un hospital. Gracias Fili, sobre todo por enseñarnos a dar amor, confianza y a permanecer en unidad, en la adversidad.