ESCUELA PARA FAMILIAS. UNA ESTUPIDEZ PARA CONSTRUIR JUNTOS

Escuela para familias.

Escuela para familias es una propuesta que se ha hecho en los foros Construir y Crecer Juntos. El antecedente puede encontrarse en las escuelas para padres que han sido un rotundo fracaso. Ser padre no es una profesión, es un proceso de construcción.

Una característica de la sociedad actual es la libertad individual. La democracia como sistema político reconoce una multiplicidad de derechos a los niños y jóvenes. Lo que los han convertido en hijos de la libertad.

La dificultad para integrar libertades individuales con formas de organización social se ha calificado como un derrumbe de valores. El proceso de integrar familia es diferente al experimentado por los padres. No se trata de un derrumbe sino de un conflicto.


Los jóvenes como hijos de la libertad se ven enfrentados a una serie de problemas, que los adultos no saben cómo resolver, porque viven un proceso de transformación que no termina de emerger. El mundo se ha vuelto pluridimensional.

La sociedad tlaxcalteca no puede pensar en un modelo único. De ahí que resulte difícil aceptar la creación de una escuela para familias. Cuando el reto es articular múltiples formas de relación entre libertad individual y construcción comunitaria.

La satanización que se hace de la individualización, debe replantearse porque los valores de la realización personal y la aceptación de la democracia corren paralelos. Hoy el criterio es calidad de vida y no solo ingresos, carrera o consumo.

Las escuelas de padres fracasan porque parten del mismo concepto de educación: “llenar cabezas vacías”. Cuando los padres y las madres se enfrentan a problemas concretos con los que pueden construir soluciones a partir de la “reflexión y ayuda mutua”.

La idea no es mala, sino pésima. No se han dado cuenta de que “una oferta mayor de realización personal y de autoformación, son vistos no como un descenso, sino como un ascenso y son, por tanto, buscados” (Beck, 2006).