Es hora de que algún presidenciable se comprometa en serio con el campo: Uach

El rector de la Uach, Sergio Barrales Domínguez observó que la gente del equipo de Andrés Manuel López Obrador, no tiene identidad con la agricultura nacional

Sergio Barrales Domínguez, rector de la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), concluye que el campo no es prioritario para este sexenio que casi culmina, pero que es hora de que cualquier candidato se comprometa a hacer algo en serio y percibe que Andrés Manuel López Obrador se rodea de todo personaje “que quiere subirse a su barco”, lo cual considera un riesgo de perder el rumbo en su propuesta.

-Está por concluir el sexenio de Enrique Peña Nieto y la reforma al campo que ofreció no se ha concretado. ¿Qué sabor de boca le deja a usted como especialista en el tema?.

-“En su momento se habló que iba a venir la gran reforma al campo, así la llamaron, pero esta consistía nada más en recuperar parte de lo que ya hacíamos antes, como establecer líneas de crédito, y en este momento no cualquiera lo da porque saben que la actividad no es fácilmente recuperable; se pretendía recuperar el extensionismo agrícola que tiene ya un buen rato que se detuvo, se consideró que no era necesario y desapareció”.  

“¿Pero cómo le entraron?, a través de la venta de servicios profesionales, a pesar de que el extensionismo es algo que el gobierno debe proveer, debe contratar agrónomos, médicos veterinarios y todo lo que se necesite, en cambio, promovió que entre nosotros generáramos nuestros propios despachos y vender los servicios. Dentro del gremio varios lo hicieron, pero se dieron cuenta que la gente no tiene para pagar. Esa parte quedó trunca”, respondió el rector de la UACh.

En este sexenio – realza- se concretó lo que muchos pensamos, “que el campo no es prioritario para este país, están pensando que es una carga y por tanto la idea es importar alimentos. En este momento los datos son muy crudos, la situación frente al presidente de Estados Unidos (Donald Trump), lo único que nos debe hacer reflexionar es que tenemos que recuperar al campo y verlo como lo que es: la fuente de alimentos, y el gobierno que esté debe apoyarlo para elevar la producción, esta debe ser la unidad de medida”.     

En una visita a la entidad, el tlaxcalteca originario de Cuapiaxtla abunda sobre el TLCAN, acuerdo que en este momento atraviesa una fase de renegociación.

“Desde su campaña, Trump dijo que el TLCAN no iba a parar; aquí en México varios hemos opinado que debería detenerse, sobre todo hablando del campo, pero siempre se nos dijo que esto no era posible que había cláusulas que impedían ponerlo a discusión. Ahora ya vimos que esto no es inamovible y que la decisión es de aquél lado (Estados Unidos), y yo lo que creo es que debe salir el campo, es oportuno”.

Subraya que este es un posicionamiento claro por parte de un grupo de universitarios de Chapingo y explica que si este sector queda fuera de este acuerdo comercial, México estará obligado a enfrentar el reto de generar sus propios alimentos.

“Siento que eso es lo generoso de nosotros como agrónomos y productores, que tenemos la oportunidad de tener muchísimo trabajo en este país, y tiene que reflejarse en elevar la producción agrícola en todos los cultivos”.

Sostiene que en nada afectaría poner fin al TLCAN, pese a que Trump diga que solo México es el beneficiario. “No es verdad –añade-, miente; lo que busca es algo más de nosotros y nos mete miedo con la idea de que cedamos y hay claves de que lo estamos haciendo. Yo lo que digo es que hay que agarrarle la palabra, hay que salir”.   

Sin embargo, advierte que el problema inmediato es qué país va a vender a la República mexicana los ocho millones de toneladas de maíz importadas para abastecer a la población, y las 500 mil o un millón de toneladas de frijol o de arroz, pues de cada kilo que se consume 800 gramos provienen de Filipinas, principalmente.

“Yo digo que ahí es donde nos puede meter un poquito de ruido, pero finalmente, hay otros mercados de maíz, podríamos abastecer de momento, ya hay coqueteos con Argentina y China ofrece, pero no puede entrar porque los gringos se enojan”, señaló el rector de la UACh.

Barrales Domínguez insiste en que a largo plazo México debe recuperar la capacidad de producción “y –enfatiza- lo podemos hacer. La UACh tiene evidencias de que esto es posible”, en algunas áreas ya lograron elevar el rendimiento de Maíz en hasta 18 toneladas por hectárea, sobre todo en Hidalgo y Oaxaca, a través de Consorcios Microbianos.

“Con el uso masivo de fertilizantes y pesticidas matamos la vida microbiana en el suelo, pero alguien está volviendo a recuperar esa capacidad natural de degradar la materia seca y generar nutrientes, por eso digo que podemos, sí hay formas, lo que falta es que nos metamos duro”, subraya e insiste en restringir importaciones, incluso en carne.

Al tiempo observa una limitante, pues si el mercado interno no está asegurado “vamos a tronar” y remarca su desacuerdo en que la cadena comercial Walmart distribuya casi 40 por ciento de hortalizas en el país, por lo que propone aprovechar esta situación, pero con reglas mucho más favorables para los productores mexicanos.

“Porque sabemos que les paga tres meses después de haber recibido el producto, que no les compra como tal, su esquema es como rentarles un pedacito donde vendan lo que llevan y una vez que se vende les pagan. Eso es lo que hay que discutir”, dijo el titular de la UACh.

Otra alternativa es que los productores formen sus propios mercados internos, como el orgánico de la UACh, el cual –afirma- ya está bien posicionado y en el que la población puede encontrar cada sábado alimentos sanos, sin pagar sobreprecios.

Sugiere que en Tlaxcala hay posibilidad de establecer uno similar, “y los domingos, no sé dónde, le llevemos a la gente hortalizas cultivadas con agua dulce, porque muchas de las que hoy consumimos ya vienen con aguas tratadas, lo que la ley prohíbe”.

Esto  significa que los gobernantes tengan claro que a todos nos conviene y sobre todo –acentúa- que la sociedad tenga consciencia de priorizar el consumo con productos naturales, pero si le gusta ir a comprar a Walmart “ya tronamos”.         

Sobre este proceso electoral federal, el rector de la UACh responde: “Respecto al campo, casi nadie lo toca, yo creo que es hora de que cualquier candidato se comprometa a hacer algo en serio, en términos de buscar la autosuficiencia alimentaria, pero yo soy mucho más exigente, en un trabajo que realicé hablo de la necesidad de recuperar la soberanía alimentaria, esa es otra bronca y los transgénicos nada tendrían qué hacer aquí”.    

En el caso de Andrés Manuel López Obrador, quien por tercera ocasión es presidenciable, señala que este político debe definir “si (en caso de ganar) de verdad se va a comprometer a sacar un proyecto para el campo, porque lo que estamos viendo es quien se le está acercando (a su equipo) no tiene identidad con la agricultura nacional”.

Alfonso Romo (coordinador del equipo del Proyecto de Nación) “es un empresario que ha sido favorecido, no por López Obrador, pero sí por otros gobiernos, en proyectos de reforestación para sembrar eucalipto en 10 mil hectáreas en Tabasco… alguien dijo, ese hombre no se ve tan malo, porque dice que no quiere hueso, que nada más quiere este país salga adelante; no, yo creo que él va por los negocios otra vez”.

Confiesa que fue invitado a participar con Andrés Manuel López Obrador y que preguntó, “¿de veras quieren sacar al campo (adelante) y no me supieron responder. Otro error, sus propios cuates cercanos empezaron a criticarlo por decir que iba llevar a consulta la amnistía a narcos, no me aguanté y les dije, yo creo que ese es el problema de la izquierda en México, pueden tolerar que uno de derecha se robe esto, mate a la mujer, en fin, pero no que a alguien de ustedes se le ocurra esto, de lo que él habla no es perdón, la amnistía es un proceso de juntarse, de discutir y muchos decidirán qué se hace”.            

Cita como ejemplo a Colombia, donde el presidente logró un acuerdo que no se ha concretado porque los legisladores se oponen y “lo echan atrás”.  “Ese es el lío que yo veo, Andrés Manuel se está acercando a todo aquel que quiere subirse a su barco y ese es un riesgo de perder el rumbo, de no tener objetivos claros”.

De lo que no duda es que en 2018 habrá compra de voto. Es “segurísimo” y sin formas burdas, como la modalidad a través del uso de teléfonos celulares, para fotografiar la boleta marcada. “Se me hace que esto lo inventamos en Chapingo hace años, en una elección vimos que los chavitos salían de la caseta con teléfono, les daban dinero”.

“Todo va evolucionando, lo malo es que la venta del voto es algo cultural… y eso no nada más acá, vayan a la universidades y en Chapingo se vende, yo debo presumir que no he comprado uno solo las dos veces que he sido rector, en serio, por eso creo que si la gente entiende qué es lo que le conviene, que emita su voto con consciencia, le va a permitir exigir al que gane que cumpla”, indicó el rector de la UACh.    

Por otra parte, expone que la entrega de apoyos gubernamentales al campo debe ser a tiempo porque en la agricultura la oportunidad es fundamental. “Dan fertilizante en agosto, cuando debimos aplicarlo en marzo, máximo a principios de abril, incluso en la siembra para elevar 10 por ciento la producción, pero no tenemos la cultura”.

Refiere: “Los programas sociales para reducir la pobreza son otro rollo, no estoy en contra, pero seguir dando solo por dar, sin pensar en cómo reproducir… ya no hay dinero qué repartir, el único será de impuestos. Varios alimentos ya están gravados y ¡aguas!, si no hay cambios, viene la presión para gravarlos y eso no va a ayudar en nada”.