Entre fantasmas y vivos

Los “fantasmas” podrían aparecer y los “vivos” podrían desaparecer en el campo de la política el próximo domingo.

Hoy concluyen –para beneplácito de una importante cantidad de la población– las campañas de proselitismo de los candidatos a puestos de elección popular, las cuales no dejaron nada novedoso entre los tlaxcaltecas. A pesar de los llamados del INE y del ITE a realizar una contienda de altura, de propuesta y de civilización, la realidad nos muestra que dista mucho para tener una cultura política moderna y sobre todo de respeto.

Al inicio me refería que los “fantasmas” podrían aparecer porque así calificaron a los candidatos de Morena en esta entidad, pues los señalaron de no hacer campaña por colgarse de la imagen de Andrés Manuel López Obrador.


Mientras que los “vivos” son los candidatos que aseguran haber hecho campaña, recorrido toda su demarcación electoral y tener contacto con la gente, por lo que se sienten con la confianza de lograr un buen resultado en la jornada comicial del próximo domingo.

Entre “fantasmas” y “vivos” los tlaxcaltecas tendrán que elegir al próximo presidente de la República, senadores y diputados federales y locales. Las campañas quedan atrás y el lodo embarrado en cada uno de los contendientes, en aquellos que quieren despachar en San Lázaro cuando en su tiempo de legislador tlaxcalteca estaba inscrito en el padrón del entonces programa Oportunidades, de los que quieren llegar a la Cámara Baja con un desempeño gris como legisladores locales y siendo comparsas de múltiples violaciones a la ley.

De aquellos que fueron responsables de la política interna del estado y sólo utilizaron el cargo como trampolín político, minimizando los problemas de inseguridad a simples notas amarillistas de la prensa; de candidatas que saltan de un partido a otro, de un puesto a otro y ahora van en pos de otro; y de quienes compiten este año con la mente puesta en el año 2021. Ni qué decir de los que aspiran a reelegirse con el peso en su espalda de solo haber levantado el dedo para aprobar las iniciativas del Ejecutivo en el tiempo que estuvieron en su curul.

Los tlaxcaltecas tienen ante sí el dilema de votar por el menos malo de todos el próximo 1 de julio y el deseo es que la jornada transcurra en un clima de paz y de civilidad.