Enfermería: ¿Oficio, ocupación, profesión?

El 6 de enero –mañana– se anuncia la movilización nacional de las enfermeras. En México, el día de reyes se honra el día de los ángeles blancos que a nivel internacional se hace el 12 de mayo. La celebración servirá de marco para mostrar la inconformidad que prevalece en el gremio por los cambios en los criterios de promoción utilizados por la Secretaría de Salud y que consideran pueden generalizarse con la nueva Ley de Salud.

En  los servicios de salud pública, alrededor de la Medicina se han desarrollado ocupaciones que se han transformado en oficios y profesiones legitimados por el Estado. En razón de que el material base de su actividad es extraído de la ciencia y su saber teórico se distingue por sus aplicaciones prácticas se les denomina paramédicas, entre éstas se cuentan: Enfermería, Trabajo Social, Terapia Física, Laboratoristas, etc.

A partir de que las universidades medievales inventan las “profesiones originales”: Medicina, Derecho y Sacerdocio, surge el concepto de “profesiones de estatus” para diferenciarlas de las “profesiones ocupacionales” que buscan protección estatal por la competencia del mercado laboral o simplemente por la institución donde se forman: gimnasium, akademiker, écoles, etc.


La emisión de la convocatoria para la promoción por profesionalización del personal de enfermería, trabajo social y terapia física y rehabilitación en la Secretaría de Salud provoca la emergencia de un movimiento de protesta por la pretensión de desaparecer varias de las ramas profesionales reconocidas sindicalmente para integrarlas en una sola.

Inicialmente las  y los trabajadores de la Secretaría de Salud del país son convocados para participar en el Programa de Promoción por Profesionalización para el ejercicio fiscal 2014, con el objeto de: “reconocer el esfuerzo de los trabajadores en la obtención de un título de licenciatura y/o posgrado, mediante la promoción a un nivel salarial superior al que ocupen en la categoría correspondiente.”

El  proceso queda sujeto  a lineamientos en los que se establece que el 10 de septiembre se inicia con la recepción de documentos y se cierra el 15 de octubre. Los requisitos para ser considerado candidato al proceso de profesionalización, el trabajador deberá cumplir con los siguientes: a) Ser trabajador definitivo de base; b) ostentar código de la rama de enfermería, trabajo social o terapista por lo menos durante los últimos dos años, anteriores al año de la emisión de la convocatoria; c) realizar las funciones inherentes al código que ostentan de acuerdo con el catálogo sectorial de puestos de la rama médica, paramédica y afín, vigente a la fecha de la convocatoria; d) haber ingresado a la institución al menos dos años previos al año de la emisión de la convocatoria; e) haber obtenido título y cédula profesional a nivel licenciatura y/o título y cédula profesional a nivel especialidad, maestría o doctorado, según corresponda, expedidas al menos un año después al año de ingreso a la institución; f) no haber sido sujeto de promoción por profesionalización en años anteriores, salvo en el caso de quienes aspiren a una promoción en la modalidad de acreditación de estudios de posgrado (especialidad, maestría o doctorado).

La movilización de enfermeras, trabajadoras sociales y terapistas logra modificar esta propuesta y mediante el oficio No. DGRH–DG/5417/2014, DGCES–DG/02950/2014, el 2 de diciembre se informa que “al llevar a cabo la aplicación del programa, quedaron fuera un número importante de casos, en virtud de que algunos códigos no fueron considerados en la emisión de la convocatoria. Con el propósito de resolver esta situación, se presentó una propuesta de modificación a los lineamientos antes citados ante la SHCP, la cual fue aprobada el día de ayer.”

Dentro de las modificaciones más relevantes, destacan las siguientes: Se da la apertura de todos los códigos de la rama de enfermería para aspirar al puesto de enfermera general titulada C. Se incorpora la posibilidad de promoción al código de enfermera especialista C por acreditación de estudios de especialidad, maestría o doctorado, incluyendo los casos en que el trabajador  haya recibido la promoción por la obtención de la licenciatura.

Se incorpora la posibilidad de promoción del código de supervisora profesional en trabajo social en área médica C por acreditación de estudios de posgrado, incluyendo los casos en que el trabajador haya recibido la promoción por la obtención de licenciatura.

Se considera la inclusión del  puesto de Terapista Profesional en Rehabilitación M02109 y se mantienen los requisitos de que el trabajador deberá haber ingresado a la institución al menos dos años antes de la emisión de la convocatoria, ostentando un código de la rama de enfermería, trabajo social o terapista físico.

¿Qué ganaron?, se pregunta Gustavo Leal, columnista de La Jornada y responde: “El 2 de diciembre, SSA–SHCP anunciaron (oficio 307–A–2758) una nueva convocatoria que destaca: apertura de todos los códigos de la rama para aspirar al puesto de enfermera general titulada C (11 mil 659 pesos, tabulador de SSA, 2014, zona II); incorporación de la posibilidad de promoción al código de enfermera especialista C (12 mil 893 pesos); incorporación de la posibilidad de promoción al código de supervisora profesional en trabajo social en área médica C (11 mil 452 pesos) e inclusión del puesto de terapia profesional en rehabilitación (11 mil 659 pesos), manteniendo, para todos los casos, la limitante de contar con base y disponer, al menos, de dos años de antigüedad.”

Este proceso provoca la identificación de diferencias en las tres ramas laborales–sindicales registradas. En enfermería se reconocen tres niveles: auxiliar, general y especialista, lo mismo ocurre en trabajo social con las denominaciones: trabajadora social, técnico y profesional y en el caso de los terapistas sólo registran dos niveles: profesional y especializado. La mayor diferenciación se produce a partir de la llamada profesionalización que es determinada por la escolarización y no por la actividad profesional–laboral.

Para la práctica de la enfermería, en 2013 el Diario Oficial de la Federación publica la Norma Oficial Mexicana NOM–019–SSA3–2013, Para la práctica de enfermería en el Sistema Nacional de Salud, en donde se reconocen dos grupos: los no profesionales y los profesionales, entre los primeros se encuentran: auxiliar de enfermería, técnico en enfermería, profesional técnico de enfermería y técnico especializado en enfermería; en tanto que los profesionales ubican el grado académico como subordinado: enfermera(o) general, enfermera(o) especialista, enfermera(o) con maestría, enfermera(o) con doctorado. Es de llamar la atención que mientras al no profesional se anticipa la escolarización: auxiliar, técnico o técnico profesional en enfermería; en los profesionales primero es la función y después el grado académico: enfermero(a) con: licenciatura, especialidad, maestría o doctorado.

A lo anterior se suma el hecho, aparentemente sin relación, de que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos desapareció en 2013 las categorías de auxiliar de enfermería y técnico de enfermería de las ocupaciones profesionales del tabulador de salarios mínimos, lo que contribuye a la idea de que ésta deja de ser una “ocupación” y las libera del yugo del salario mínimo.

En Tlaxcala, las protestas inician contra el proceso de recategorización y luego se corre la versión de que el presidente de la República las ha llamado artesanas, por lo que demandan atención: “somos profesionales no artesanas”, de ahí que exigen el reconocimiento profesional y amenazan con tomar medidas drásticas que pueden “paralizar [los] servicios, imagínense sin enfermeras que harían los hospitales”.

Las profesionales o no profesionales de la enfermería, trabajo social y terapia física representan al Estado en la acción que realiza como parte de la concreción del quehacer público. Oficios que con el tiempo y la variedad de saberes se han convertido en ocupaciones y profesiones definidas por la acción laboral del Estado, es muy difícil que encuentren un camino independiente de legitimación porque no han construido un saber especializado derivado de un objeto de estudio propio, lo que hace que la lucha se concentre en lo laboral–sindical.

La alternancia en el gobierno obliga a éste a reformarse para responder a criterios de demanda ciudadana relacionados con la transparencia y la rendición de cuentas que pocas veces visualizan los trabajadores al servicio del Estado, provocándose en ellos un divorcio entre lo que demandan como ciudadanos y lo que están dispuestos a hacer como trabajadores para responder a ello, porque nadie puede negar que estas ocupaciones se legitiman como profesiones de Estado.