Encuentro con la raíz y las entrañas del ser tlaxcalteca

Encuentro con la raíz y las entrañas de la identidad del ser tlaxcalteca

Encuentro con la raíz y las entrañas del ser tlaxcalteca. Los lunes por la mañana, en todas las escuelas de educación básica del sistema de educación pública de Tlaxcala. Se rinden honores a la bandera. La diferencia es que la segunda parte siempre es más importante que la primera. La escolta desfila con la bandera blanca y roja y se entona el himno a Tlaxcala.

Una práctica que se realiza obligatoriamente sin serlo. Es que todos los escolapios deben realizar una visita a los murales del Palacio de Gobierno. Esta actividad se ha convertido en una verdadera peregrinación. Un encuentro con la raíz y las entrañas del ser tlaxcalteca.

Estos dos elementos son creados por encargo de la clase política. Son la base para construir identidad y enfrentar la percepción que se socializa de los tlaxcaltecas como traidores. El éxito de la estrategia fue haberla incorporado como parte del currículum oculto de la educación básica.


Tlaxcala cuenta, entre sus orgullos, con un  “poeta de las provincias”. A pesar de que está en los libros de texto gratuito, no deja de ser una referencia. En las paredes de Palacio de Gobierno y las letras del himno se produce un encuentro que construye identidad y pertenencia. El reconocimiento de sí mismos.

La cuna de la democracia y de la nación

Existen varios elementos que se alinean en esta idea de construcción de una historia. Uno es la organización política que le lleva a asumirse como cuna de la democracia. Esta es la tesis sostenida por Lane Fargher derivada de la propuesta de Blanton, Feinman, Kowalewski y Peregrine (1996). Al diferenciar los gobiernos pre coloniales en individuales y colectivos.

Las sociedades colectivas, como Tlaxcala, están organizadas en forma de red. No hay centro ni jerarquía. Se ocupan de producir para el sostenimiento de la colectividad antes que para el ornamento. Se alían con los pueblos vecinos para enfrentar enemigos mayores. Y el oficio de gobernante puede ser ocupado por cualquier miembro de la sociedad, siempre y cuando supere el rito de paso.

Un elemento más, es la celebración de la salida de las 400 familias, porque marca el momento en que los tlaxcaltecas son reconocidos como “hidalgos” –hijos dalgo. Después de haberles otorgado la condición de “súbditos”. Una especie de primos lejanos, pero parte de la realeza. Lo que se convierte en referencia para saber de dónde vienen y quiénes son. Es decir, construir identidad. Encuentro con la raíz.

La Malinche. Una montaña–volcán en honor de Cortés

Hay otros elementos de identidad de los tlaxcaltecas que tienen que ver con el territorio, la montaña–volcán (?). Es de llamar la atención que adopte el nombre de Malinche. Se cree que esto se debe a la relación que se hace con el personaje de Malinalli o Doña Marina.

Hay que recordar que Malinche no se refiere a la “lengua” de los españoles, sino como registra Bernal Díaz del Castillo: “Antes que más pase adelante quiero decir cómo en todos los pueblos por donde pasamos, o en otros donde tenían noticia de nosotros, llamaban a Cortés Malinche; y así, lo nombraré de aquí adelante”.

Agrega Díaz del Castillo que “la causa de haberle puesto aqueste nombre es que, como doña Marina, nuestra lengua, estaba siempre en su compañía, especialmente cuando venían embajadores o pláticas de caciques, y ella lo declaraba en la lengua mexicana, por esta causa llamaban a Cortés el capitán de Marina y, para más breve, le llamaron Malinche.”

En la reinterpretación simbólica del papel de los volcanes –refiere Broda (2009)– “se reflejan también las relaciones de poder que existían entre los diferentes grupos étnicos que habitaron el Altiplano Central en el Posclásico, de modo que el papel ideológico de la religión prehispánica se manifestó igualmente en las conquistas del Estado mexica”.

Lo que podría determinar que la montaña no se nombra como Malinche en honor de Malinalli o doña Marina. Sino para glorificar al conquistador. Encuentro con las entrañas.

El estigma de la  pobreza

Para ubicar el presente, puede partirse de dos datos. El 54 por ciento de la población tlaxcalteca vive en la pobreza. Y 71 por ciento de quienes trabajan lo hace en la informalidad. Frente a esta realidad ¿Cuál es el legado de honor? La respuesta es la cultura. La identidad, el sentido de pertenencia, el reconocimiento de quienes han sido, son y seguirán siendo tlaxcaltecas.

Una hipótesis es que esta situación ha sido producto del “estigma” de traidores que la sociedad mexicana endilga a la población en razón de su alianza con los españoles. Lo que determina que el gobierno federal no asigne los suficientes recursos para “estimular” un desarrollo diferente.

Ramírez Rancaño (1992) tiene otra respuesta: “La cruda realidad es que en Tlaxcala no aparecen nuevos empresarios industriales ni el Estado mexicano crea, cuando menos una de sus grandes empresas. De paso, son pocas las obras de infraestructura que realiza; las que construye tiene que ver con los requerimientos del tránsito de bienes y servicios con destino a Puebla o Veracruz”.

Por su parte, Jiménez–Guillén (1985) concluye “que, si bien en el estado de Tlaxcala no se han generado a la manera clásica los cinturones de miseria alrededor de las principales ciudades, estos se hayan diseminados por todo el territorio. Desde Tlaxco a San Pablo del Monte, de Ixtacuixtla a El Carmen Tequexquitla y de Calpulalpan a La Malinche se extiende los corredores de miseria que cohabitan con los corredores industriales que pomposamente denomina “la esperanza tlaxcalteca”. Encuentro con la raíz y las entrañas..

Los privilegios de la realeza indígena

La pobreza de los tlaxcaltecas no deviene de la estigmatización, sino del conflicto por el territorio y  poder económico, político y “espiritual”. Habrá que tener en cuenta que, a la llegada de los españoles, los tlaxcaltecas salen a combatirlos, pero no logran derrotarlos, por lo que deciden hacer una alianza con ellos.

La estancia del conquistador en Tlaxcala y de manera particular al ser el único pueblo que apoya a Hernán Cortés en su primera derrota en la “nueva España” conocida como noche triste. Define una relación no de conquistados, sino de súbditos de la corona española.

Un segundo elemento es que alcanzan “privilegios” con la negociación al enviar a 400 familias a colonizar la región chichimeca. Estos dos hechos determinan que los tlaxcaltecas alcancen una posición que ningún otro grupo indígena tiene. Una especie de primos pobres de los españoles, pero familia real al fin. Encuentro con la raíz.

La lucha contra los ángeles. Criollos y mestizos

La construcción de la ciudad de los Ángeles –la Puebla de los Ángeles– provoca una herida en la relación entre tlaxcaltecas de ascendencia indígena y tlaxcaltecas de ascendencia española. La que se expresa en una permanente lucha que aún hoy no termina. A la llegada de los españoles, Tlaxcala es un punto de encuentro hacia el corazón de la nueva España.

En Tlaxcala se asienta el poder militar, económico y espiritual, que, con la construcción de Los Ángeles, son desplazados hacia el territorio dominado por españoles, peninsulares y criollos. Tlaxcala deja de ser el punto de referencia. El lugar privilegiado en el camino entre México y Veracruz, se mueve hacia Puebla que abre una nueva ruta entre España y la nueva España.

Cuando se produce el movimiento de independencia, los tlaxcaltecas de herencia indígena se oponen. La razón es muy simple. Si se separan de la corona española pierden los privilegios que tienen y se convierten en un grupo indígena más. En tanto que los tlaxcaltecas de herencia española promueven la independencia, precisamente por eso.

Es en la lucha entre mestizos tlaxcaltecas y criollos tlaxcaltecas donde se genera el estigma. Es decir, en la lucha fraternal los criollos llaman a los mestizos “traidores” por oponerse a la construcción de su “nueva nación”. No es un asunto de los mexicanos contra los tlaxcaltecas sino de tlaxcaltecas versus tlaxcaltecas.

Esta lucha permanece a lo largo de la historia. Porque el grupo de tlaxcaltecas criollos abona para que Tlaxcala se convierta en parte de lo que consideran su matría, la Puebla de Los Ángeles. Mientras que los mestizos luchan por mantener territorio, gobierno y sobre todo autonomía. Encuentro con la identidad.

Encuentro con la raíz y las entrañas del ser tlaxcalteca

Señala Buve (2010) “las relaciones eran intensas porque muchos hacendados, comerciantes e industriales con propiedades y empresas en Tlaxcala, formaron desde la colonia, parte de la élite poblana. Desde su visión, Tlaxcala era un anexo de Puebla, una fuente de mano de obra que necesitaban para sus empresas.”

A diferencia de “quienes miraban al interior de Tlaxcala pertenecían a una pequeña clase media que se desarrolló en algunas cabeceras del centro de la entidad: rancheros, tenderos, arrieros, curas y burócratas que mostraban una creciente conciencia tlaxcalteca.”

Como respuesta a los datos que Guridi y Alcocer ofrece en su disertación de rechazo a la integración a Puebla. Le responden en un periódico local. “Tlaxcala, celebre en la antigüedad por su bárbaro orgullo, por su tiranía aristocrática y por la vileza con que se brindó a un conquistador extranjero”.

La tesis podría ser que el estigma de la traición es resultado de una diferencia entre tlaxcaltecas criollos y tlaxcaltecas mestizos. Lo que es aprovechado por el centralismo virreinal en el proceso de construcción de la nación. Y obliga a la clase política a la creación –por encargo– de una historia que proporcione reconocimiento, identidad y orgullo al ser tlaxcalteca. Un encuentro con la raíz y las entrañas.




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